El e-cigarette es uno de los métodos actuales más famosos para combatir la adicción al tabaco. No obstante, su efectividad ha sido puesta en duda e incluso hay detractores que lo consideran un peligro para la salud.

Los paladines del cigarro electrónico aseguran que su uso ha librado a miles de consumidores de la terrible adicción al tabaco alrededor del mundo. Esta afirmación se basa en evidencia puramente anecdótica, lo cual por supuesto no quiere decir que necesariamente sea mentira. Sin embargo, algunos estudios han probado que este tipo de cigarros hacen a los consumidores blancos fáciles para algunas bacterias e incluso se ha llegado a decir que el líquido que utilizan es un veneno potencial. Pero, ¿cuál es la verdad detrás de esas afirmaciones?

Un estudio en el que participó Laura E. Crotty Alexander, de la Universidad de California, demostró que las fatídicas bacterias Staphylococcus aureus resistentes a la meticilina (o SARM) se vuelven más agresivas en fumadores. Esta peligrosa cepa es resistente a los antibióticos y cobra centenares de vidas cada año. De alguna manera, el cigarro ataca a la bacteria, generalmente alojada en la cavidad nasal, y la hace reaccionar de manera más agresiva que en los no fumadores.

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Como parte del estudio, también investigaron el comportamiento de las SARM en personas que consumen el cigarro electrónico. El resultado fue alarmante, pues al parecer también excitaban a las bacterias y los consumidores eran más vulnerables a su ataque. Se sospecha que la culpable es la nicotina, sustancia presente tanto en los cigarros tradicionales como en los electrónicos. Los fumadores ponen en su cuerpo más de 5 mil sustancias, y la nicotina sólo es una de ellas, lo cual los hace correr severos riesgos para la salud. Por su parte, el cigarro electrónico utiliza extracto de nicotina, el cual aparentemente también representa un peligro potencial.

La posibilidad de que los e-cigarettes estimulen a las SARM se da en el contexto de un debate en torno al peligro que representan. Estos dispositivos funcionan con el extrañamente llamado e-liquid (o líquido electrónico) que no es más que extracto de nicotina con solventes y saborizantes. El líquido está exento de regulación hasta el momento y se vende con total libertad, a pesar de que algunos expertos han señalado que se trata de un potencial veneno.

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En 2011 un hombre se suicidó al inyectarse esta sustancia directamente en el flujo sanguíneo. Poco después una mujer fue a parar al hospital porque su cigarro electrónico se rompió mientras ella dormía y absorbió la sustancia a través de la piel. De acuerdo a ello, este extracto con una concentración de entre el 1.8 y 2.7% de nicotina es suficiente como para matar a un niño; posibilidad nada remota si consideramos que vienen en sabores como chicle, fresa o chocolate. Además de que algunos sitios promocionan e-liquid con entre 7.2 y 10% de concentración, lo cual puede matar incluso a un adulto.

Estos líquidos son peligrosos principalmente si se absorben en la piel, pero también pueden generar complicaciones si se consumen oralmente. El problema que señalan los especialistas es que se venden sin ningún tipo de contraindicación. Incluso puedes conseguirlo por galón en las tiendas en línea y cualquier fabricante puede producirlo sin regulación alguna.

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El líquido electrónico se ha promocionado con la idea de que la nicotina es tan inofensiva como la cafeína, pero como lo vimos en el caso de las SARM, se trata de una idea inexacta. Al parecer la industria detrás del cigarro electrónico se extralimitó y ha presentado sus productos no como una solución al problema del tabaquismo, sino como una adicción sustituta. De manera que venden dispositivos periféricos complementarios y saborizantes cada día más exóticos no para que los fumadores superen su adicción, sino para que adquieran una nueva, libre de regulaciones y altamente lucrativa.

Ahora bien, algunos sospechan que las empresas de tabaco son las que se encuentran detrás del descrédito del cigarro electrónico, lo cual no es imposible dado el historial de esta industria. No obstante, debemos tener muy presente que no porque el e-cigarette no es tan saludable como se pensaba, entonces es preferible la adicción al tabaco. Existen otras opciones como los parches, los inhaladores y los chicles que están diseñados para terminar con la adicción, no para sustituirla. Incluso el e-cigarette puede ayudar a superar el tabaquismo si se usa responsablemente y se maneja con cuidado el e-liquid.

vía The Conversation

fuente The New York Times

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