Un estudio en la Universidad de Harvard, Estados Unidos, descubrió que una pastilla originalmente creada para combatir la epilepsia podría recuperar la plasticidad del cerebro. De manera que seríamos capaces de adquirir cualidades que hasta ahora sólo están al alcance de los cerebros jóvenes, aún en nuestra edad adulta, como el llamado “oído absoluto”.

El cerebro es un órgano cuya propiedad plástica le permite adaptarse constantemente al ambiente que lo rodea. De manera que a lo largo de la vida nuestro cerebro cambia en la medida en que cambia nuestro entorno. Cuando somos niños pequeños, digamos que el cerebro es un órgano “recién desempacado” que necesita adaptarse rápidamente. Esto es lo que podríamos llamar un “periodo crítico de plasticidad”. En este periodo se desarrollan muchas de las capacidades que nos acompañarán el resto de nuestras vidas.

En general, este periodo es irrecuperable y sólo ocurre una vez en la vida. No obstante, científicos de Harvard encabezados por el Dr. Takao K. Hensch, descubrieron que la pastilla valproate o de ácido valpróico (originalmente desarrollada para contrarrestar la epilepsia, la migraña y algunos desórdenes de comportamiento como el trastorno bipolar) recupera en cierta medida este periodo de plasticidad.

Ácido-valpróico
Pastillas valproate, originalmente creadas para contrarrestar la epilepsia, la migraña y algunos desórdenes de comportamiento.

Para probarlo realizaron pruebas en torno a la adquisición del llamado “oído absoluto”. En pocas palabras, éste se refiere a la capacidad de identificar con precisión una nota musical por su nombre sin ningún tipo de nota de referencia; quienes poseen este talento pueden reproducir exactamente una nota solicitada con su voz sin ningún apoyo externo. Sólo una de cada 10 mil personas posee el “oído absoluto”. Este fenómeno está relacionado con la memoria auditiva, la cual se desarrolla en los primeros siete años de vida. Algunos consideran que se trata de una capacidad genética, otros, que depende del entrenamiento musical en los primeros años de vida (más o menos a los cinco años).

El estudio dirigido por Hensch probó que con el uso de esta pastilla los adultos también podrían adquirir el “oído absoluto”. Para su estudio, administró la pastilla a un grupo de adultos, y un placebo a otro grupo. Todos recibieron entrenamiento musical intenso, pero los únicos que mostraron un aumento significativo en sus capacidades auditivas fueron los que tomaron la pastilla.

Aún deben hacerse múltiples pruebas, pero si en efecto esta pastilla puede recuperar (así sea en cierto porcentaje) las plasticidad del cerebro que tenemos cuando somos niños, estaremos ante un descubrimiento inmenso. De manera que no sólo podremos afinar nuestro oído y llevarlo a un nivel casi perfecto de percepción, sino que también podríamos tener acceso a toda una serie de capacidades extraordinarias que sólo se obtienen durante el “periodo crítico de plasticidad”. De acuerdo al Dr. Hensch:

“Hay una serie de ejemplos de desarrollo durante el periodo crítico. El lenguaje es uno de los más obvios. La idea era encontrar una manera de reabrir la plasticidad y, en combinación con la formación adecuada, permitir al cerebro adulto convertirse en joven de nuevo.”

En otras palabras, podemos aprender otras lenguas de manera sencilla, tal como lo hicimos con nuestra lengua materna cuando éramos niños. Además de mejorar sensiblemente nuestra memoria auditiva, también podríamos mejorar otras capacidades cognitivas, como las relacionadas con el pensamiento lógico, las matemáticas y la apreciación artística. De manera que el mundo del aprendizaje en los adultos estaría definitivamente revolucionado.

Retrato anónimo del niño Mozart, pintado en 1763. El talento musical que Mozart mostró desde niño era impresionante
Retrato anónimo del niño Mozart, pintado en 1763. El talento musical que Mozart mostró desde niño era impresionante

Sin embargo, el mismo Hensch nos advierte sobre los riesgos:

“Si hemos dado forma a nuestra identidad a través del desarrollo, a través de un período crítico, y hemos igualado nuestro cerebro hacia el medio ambiente en que nos criamos, corremos el riesgo de borrar la adquisición del lenguaje, la cultura, la identidad al reabrir el período crítico.”

La plasticidad de nuestro cerebro es fundamental para acostumbrarnos al ambiente que nos rodea. Una vez que el “periodo crítico de plasticidad” ha pasado, nuestro cerebro está listo para interactuar con el mundo a nuestro alrededor. Si jugamos demasiado con las capacidades de aprendizaje que se tienen en un cerebro joven, podríamos causar cambios catastróficos. De manera que podríamos perder las capacidades que a lo largo de los años nos han permitido adaptarnos al lenguaje y a nuestra cultura.

Así que debemos guardar mesura ante este descubrimiento. No es para que nos lancemos a consumir estas pastillas como si fueran dulces. Después de todo, no vale la pena ganar un reality show musical a cambio de perder las capacidades cognitivas que nos hacen funcionales en el entorno que nos rodea.

vía Live Science

fuente Frontiers

temas