Un pulmón conservado por 100 años ayuda a rastrear el origen del sarampión

Virólogos alemanes consiguieron estudiar el ARN de un pulmón de 1912 que arroja nueva información sobre el virus.
(Foto: Navena Widulin / Museo de Historia Médica de Berlín en Charité)

Un pulmón humano enfermo, conservado en formalina durante más de 100 años, ayudó a los científicos a rastrear la historia del virus del sarampión y ubicar su origen desde el siglo VI a. C., según un reporte de Live Science.

El pulmón estaba guardado en el sótano del Museo de Historia Médica de Berlín junto con cientos de otras muestras de pulmón, todas recolectadas y preservadas entre las décadas de 1870 y 1930.

El virólogo Sébastien Calvignac-Spencer, del Instituto Robert Koch, y su equipo de investigación descendieron al sótano buscando agentes patógenos respiratorios bien conservados. Y, ellos mismos lo aclaran, por casualidad dieron con este pulmón, el cual pertenece a un paciente de sarampión de apenas dos años de edad que murió a causa de esta enfermedad en 1912.

El equipo de virólogos logró extraer muestras del virus del tejido pulmonar de 108 años y utilizó el material genético, el genoma de sarampión más antiguo jamás secuenciado, para aprender más sobre los orígenes del patógeno.

En un nuevo estudio, publicado en la revista Science, los científicos estiman que el sarampión podría haber divergido de un virus del ganado –su pariente más cercano– ahora erradicado, en 528 a. C.

La nueva estimación sugiere que el virus puede ser “más de 1,000 años mayor que cualquier estimación anterior”, explicó Calvignac-Spencer en entrevista a Live Science. Antes de que el equipo encontrara la muestra de 1912, el genoma de sarampión más antiguo que se haya secuenciado data de 1954.

Los científicos estiman la tasa de cambio evolutivo, o cuánto y qué tan rápido muta un virus, comparando muestras recolectadas en diferentes momentos y rastreando las diferencias en su código genético. Cuantas más y más viejas muestras se examinan, más clara será la tasa de cambio.

¿Cómo descubrieron la antigüedad del virus?

En primer lugar, hay que explicar que “la columna vertebral” del sarampión es el ARN, el cual se degrada con mayor velocidad que su primo el famoso ADN. Pero gracias a la formalina el ARN del pulmón pudo conservarse y los científicos pudieron estudiarlo.

Para despegar el ARN del pulmón, el equipo cortó 200 miligramos de tejido del pulmón e hirvió la pequeña muestra, haciendo que las moléculas pegajosas se separaran sin destruir el ARN. Luego, construyó el genoma “casi completo” del ARN rescatado. Para enriquecer aún más su modelo evolutivo, el equipo examinó la colección de muestras genéticas en el Laboratorio Nacional de Referencia de Alemania y encontró dos muestras de sarampión recolectadas en 1960 para agregar a su análisis.

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