La prótesis permite que sus usuarios puedan sentir el tipo de superficies que tocan con ella, diferenciando la dureza o suavidad de las mismas.

Una investigación conjunta de la Universidad Case Western Reserve y el Centro para Veteranos Louis Stokes, ambas instituciones asentadas en Cleveland, Ohio, que cuenta con el apoyo económico del Departamento de Asuntos de Veteranos de Guerra de Estados Unidos, ha conseguido desarrollar un prototipo de prótesis de mano que permite a personas que han perdido su extremidad volver a sentir a través de la extensión artificial.

El dispositivo ya ha sido probado con Igor Spetic, quien perdió su mano derecha en un accidente de trabajo hace cuatro años. Actualmente Spetic puede diferenciar el tipo de objetos que toca aun con los ojos cerrados gracias a su novedosa prótesis.

mano-bionica1

El secreto detrás del invento se encuentra en que el dispositivo, vía una computadora y una serie de sensores y algoritmos configurados, conecta el brazo con el cerebro del paciente, mandando patrones de señales eléctricas que son entendidos por  los nervios de su brazo y reconfigurados por su cerebro permitiendo diferenciar la dureza o suavidad de un objeto.

La prótesis también ha ayudado a terminar con el síndrome del miembro fantasma que sentía Spetic desde que perdió su mano, produciéndole un dolor falso, pero vívido, que el paciente sentía que salía de donde antes se encontraba su mano.

Por el momento la prótesis sigue en estado de desarrollo, pero cada vez consiguen conectar más nervios a ella y mejorar los algoritmos que usa, por lo que la sensación de tacto en el paciente también ha ido aumentando y se ha vuelto más cercana a la sensación real de tocar algo.  Los especialistas esperan poder contar con una versión mejorada de su dispositivo, que se pueda usar en el hogar  y no sea necesario acudir a un laboratorio para usarlo, dentro de cinco años, también creen que su idea puede adaptarse a otro tipo de prótesis, como las de piernas, pero aun no experimentan en otras extremidades fuera de las manos y brazos.

vía National Post

fuente Universidad Case Western Reserve Daily

temas