La vez en que Studio Ghibli se defendió de Hollywood con una katana

Así se defendió Hayao Miyasaki y compañía contra la censura hollywoodense.
(Allstar/ Studio Ghibli)

Con la llegada de casi todo el catálogo de las películas de Studio Ghibli a Netflix se ha reanimado el interés por las bellas y míticas cintas del prestigioso estudio de animación. No es como que en algún momento se haya desvanecido, pero al llegar a un público más amplio han resurgido viejas leyendas y anécdotas por las que han pasado Hayao Miyasaki y sus colegas, como aquella de cuando se estrenó La princesa Mononoke en América y como Hollywood pretendía censurar la película, Ghibli tuvo que salir a defenderse con una katana.

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En una entrevista ofrecida en 2005, Hayao Miyasaki contó la historia de cómo llegó La princesa Mononoke a Estados Unidos. Disney adquirió los derechos para distribuirla en cines, pero no sin antes darle unos cuantos retoques. Quizá Studio Ghibli no se hubiera escandalizado por este detalle, pero desafortunadamente el encargado de meterle mano era Harvey Weinstein, quien se ganó el apodo de “Harvey el Manos de Tijera” por editar excesivamente todo lo que le llegaba a las manos a su gusto y conveniencia. Por supuesto Miyasaki no estaba feliz.

Durante un tiempo corrió el rumor de que Miyasaki mismo le había enviado una katana a Weinstein como una advertencia para que mantuvieran la cinta intacta. “De hecho fue el productor quien hizo eso”, aclaró el director refiriéndose a Toshio Suzuki. En su libro publicado recientemente, Steven Alpert, cercano colaborador en las películas más recientes de Studio Ghibli, narró todos los detalles de esta historia:

Suzuki conocía una pequeña tienda en Tokio muy difícil de encontrar, muy oculta bajo los puentes por donde pasaba el tren ubicada entre Shinbashi y Yurakucho. Era ahí donde los estudios de cine japoneses conseguían las armas tan realistas que se usaban en las películas japonesas de samurais. Suzuki compró una katana y la trajo con él a Nueva York para nuestra reunión con Harvey. Era una réplica muy convincente de una espada de samurai. Era realista con un nivel de detalle impresionante, excepto que la hoja no tenía filo, algo que no podías saber a menos de que la miraras con cuidado.

Eran tiempos en que podías llevar una katana de samurai dentro de tu equipaje en un vuelo comercial de Tokio a Nueva York. Suzuki le ofreció la espada a Harvey en una sala de conferencias llena de aterrorizados empleados de Miramax. Uno de ellos se me acercó después de un rato y me dijo: “¿Le diste una espada a Harvey?, ¿estás loco o qué?”

Cuando Suzuki le dio la katana a Harvey dijo en voz alta y en inglés “¡Mononoke Hime, sin CENSURA!”

Han pasado más de dos décadas de eso, pero Hayao Miyasaki sigue recordando con un dulce sabor de boca esa vez que Ghibli le ganó a Hollywood.

Princess Mononoke se estrenó sin corte alguno en 1999 en los cines de EE. UU. (Studio Ghibli)