El can fue auxiliado por académicos de la UVM.

Un nuevo proyecto del Hospital Veterinario de la Universidad del Valle de México (UVM) Campus Coyoacán, acaba de brindar su primer fruto. En el aréa de grandes especies del hospital atendieron a Romina, una perra raza galgo whippet de seis años de edad que, a raíz de un accidente, perdió una de sus patas delanteras.

En el 2013 Romina y Dafne Larios, su dueña, vivían en  Brasil. Durante uno de sus paseos, la perrita fue alcanzada por una cortadora de césped que le cortó las dos patas delanteras.

“Cuando escuché un fuerte aullido corrí espantada. La escena fue muy dolorosa, porque ella intentaba levantarse sin éxito”, narró Larios.

A pesar de que casi de inmediato la intervinieron quirúrgicamente, los veterinarios brasileños sólo pudieron salvarle una de las patas dañadas, debido a que había perdido gran parte del hueso de su extremidad derecha delantera. El grado de la lesión le dejó expuesto el hueso, lo que le ha ocasionado inflamaciones constantes en su muñón desde entonces. A pesar de que Romina había tenido siete operaciones y otros tantos tratamientos, en el último año comenzó a tener problemas de espalda que le ocasionaban fuertes dolores.

Romina

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Dikirim oleh UVM pada 20 Januari 2016

Dafne Larios comenzó a tratar a Romina en el Hospital Veterinario de la UVM de Coyoacán el año pasado. Los especialistas de la institución educativa descubrieron que sus dolores se debían a que las placas de titanio que reforzaban su espalda, colocadas a raíz de su accidente, se habían deformado por su postura al caminar. Romina tenía que carga todo su peso sobre una sola pata delantera, y no podía usar una prótesis normal por la inflamación de su muñón y el hueso expuesto.

“Cada que ve un perro, quiere jugar y correr detrás de él. Como no puede hacerlo, se pone a llorar y eso me rompe el corazón”, describió su dueña.

Los doctores Beremiz Sánchez y Santiago García Pasquel, investigadores de la UVM, decidieron que, además de operar a Romina para cambiar sus placas de titanio, era necesario construirle una prótesis especial para evitarle futuros problemas de salud. Así, aprovechando que se encontraban en pleno desarrollo de un proyecto para construir prótesis personalizadas para animales, decidieron que la perrita sería la primera mascota en probar la técnica.

Después de seis meses de desarrollo, los investigadores diseñaron un prototipo de prótesis articulada fabricada en policarbonato. Ayer, durante la presentación del proyecto, presentaron la segunda versión de la prótesis, en esta ocasión fabricada en acrilonitrilo butadieno estireno.

“Hicimos un escaneo tridimensional del muñón de Romina, y posteriormente lo que hicimos, para no tener que molestar a Romina y poder diseñar las prótesis, fue adaptar el muñón. Todo lo hicimos a través de una computadora para que quedará exactamente diseñado al tamaño y requerimientos que ella tiene”, declaró el doctor Santiago García Pasquel.

Los materiales que se usaron son tres veces más baratos que los usados en otro tipo de prótesis, incluyen un sistema articulado mecánico único en su tipo; además son fáciles de remplazar o reparar. La idea detrás del proyecto es que pueda usarse para fabricar prótesis para cualquier tipo de animal. Por si fuera poco, los investigadores pretenden que los planos de las prótesis estén disponibles para todo el público, incluyendo las especificaciones de fabricación, para que cualquier especialista del mundo pueda descargarlos y usarlos  para mejorar la vida de un animal.

Por lo pronto, Romina lució con orgullo su elegante postura durante el evento de presentación del proyecto. La perrita actualmente se encuentra en el área de fisioterapia del Hospital pasando un periodo de adaptación con su nueva próstesis, que se calcula durará 3 meses.

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vía Milenio

fuente la Jornada

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