El artista mexicano destacó en un sinnúmero de oficios relacionados con el arte.

Ramón Valdiosera Berman, uno de los últimos dibujantes vivos de Pepín, la revista referente de las historieta mexicanas desde mediados de los años treinta y hasta los años cincuenta, falleció a la edad de 98 años.

Valdiosera nació en Veracruz, dejó la escuela formal a los 8 años y, desde los 10, se dedicó a dibujar, alcanzando un gran nivel a una edad muy temprana. A los 15 años, ya en la Ciudad de México, comenzó a publicar regularmente en la revista Paquito, de Francisco Sayrols. Fuertemente influenciado por el estilo de Milton Caniff (Terry y los Piratas), los primeros cómics de Valdiosera mostraban un dibujo cercano al del autor estadounidense. En muy poco tiempo ganó fama por su estilo, siendo editor de Chamaco Chico, donde incluso contrató a un joven José G. Cruz.

Oreja y Rabo, de Valdiosera.

El éxito de Valdiosera fue tan grande que los editores se lo peleaban a balazos, e incluso fue secuestrado por el editor José García Valseca, que lo usó a él y a parte de su equipo de colaboradores para fundar Pepín, la revista de cómics que mejor se vendería (y se distribuiría) en su tiempo.

Como historietista Valdiosera creó a personajes como Oreja y Rabo, El Cosaco, Medio Litro y, en su regreso al medio de los cómics en los noventa, a Delmónicos Erótika para Toukan; historieta a la que pidió quitaran su crédito cuando vio que los adaptadores metían demasiadas “vulgaridades” a sus guiones.

El dibujante fundó Estudios América, un estudio al estilo de los autores de Estados Unidos, donde contrató a futuras estrellas del medio, como Antonio Gutiérrez, Ángel Mora y Pancho Flores. Ahí, logró vender historietas para Paquito y Pepín, las mayores rivales de la época.

Lamentablemente, a inicios de los años cuarenta, después de un fallido trato con King Features (la principal distribuidora de tiras cómicas en Estados Unidos), los editores mexicanos le cerraron las puertas y obligaron a todos sus colaboradores a dejarlo, con la advertencia de que no contratarían a nadie ligado a Valdiosera.

Valdiosera abandonó el mundo del cómic y se refugió en el cine primero como director de documentales y luego como diseñador de vestuario, la pintura, el muralismo, la escritura y, donde a la postre conseguiría el mayor reconocimiento a su trabajo: el diseño de modas. El mexicano mostró sus creaciones en pasarelas de Nueva York, París y Roma, siendo reconocido como el creador (o por lo menos el difusor) del color que ahora conocemos como Rosa Mexicano, que volvió popular en el mundo al llevarlo a las pasarelas.

Mural realizado por Valdiosera en el Metro Hidalgo de la Ciudad de México.

En los últimos años de su vida Valdiosera regresó al medio del cómic y fundó la Academia Mexicana de Arte Secuencial, donde impartía clases. Un mural realizado por él, puede verse en el Metro Hidalgo de la Ciudad de México.

vía Artes9

fuente Artes9

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