Todos hemos visto a la mascota de Brasil 2014, Fuleco, el armadillo de tres bandas. Es una de las dos especies de armadillo endémicas de Brasil, y además se encuentra en peligro de extinción. La FIFA, ya que está en Brasil y este armadillo es su mascota, podría hacer algo para conservar la especie; pero no lo ha hecho.

Muy probablemente el equipo al que apoyabas en este Mundial ya está fuera; así que quizá es buen momento de cuestionar a la FIFA, aunque sea en temas que no necesariamente están relacionados con el futbol. ¿No crees?

La mascota de esta edición tiene una peculiaridad que la hace distinta a las otras mascotas: no es una especie famosa, ni siquiera dentro de Brasil. Es decir, el armadillo de tres bandas sólo vive en este país Sudamericano y muchos habitantes del norte lo conocen; pero esto no es suficiente para hacerlo reconocible para el resto de los brasileños. No obstante, no todo en el mundo de las mascotas es fama.

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Fuleco fue elegido con motivos más nobles que los meramente publicitarios. Se supone que su nombre es un compuesto de las palabras en portugués futebol y ecologia (sabemos que su nombre debería ser Futeco, pero la verdad a nadie le hubiera gustado). La razón es que el armadillo de tres bandas (también conocido como Tolypeutes tricinctus) se encuentra amenazado.

En los últimos 10 años han desaparecido el 30% de estos animales, lo cual es una cantidad brutal en un periodo tan corto de tiempo. Adicionalmente, han perdido el 50% de su hábitat en los últimos 15 años. Los brasileños tienen (o deberían tener) un especial interés en conservar a los armadillos de tres bandas, pues es un animal único en el mundo (de los pocos armadillos que pueden hacerse “bolita”, por ejemplo) que sólo habita en su país.

Cuando empezó el Mundial, un grupo de científicos brasileños le propusieron a la FIFA que, ya que su mascota era un armadillo de tres bandas, llevaran a cabo un proyecto de conservación. En concreto, la idea era que la FIFA comprara mil hectáreas por cada gol que se metiera en el Campeonato del Mundo, con el fin de terminar con un área aproximada de 170 mil hectáreas destinadas a convertirse en reserva natural al cuidado de los armadillos como Fuleco.

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La idea no suena tan descabellada dado que el gobierno brasileño protege y fomenta las reservas naturales de una naturaleza semejante. Es decir, si tú eres un dueño de un terreno en Brasil, fácilmente puedes declararlo tierra protegida en tanto mantengas cierta responsabilidad al respecto. De manera que FIFA o la Federación Brasileña de Futbol tendrían que invertir poco más de 10 mil dólares al año.

Al momento la FIFA ha declarado que se eligió a Fuleco con el objetivo de fomentar el espíritu ecológico y aumentar la consciencia respecto a la conservación de los armadillos de tres bandas. El asunto es que no ha respondido a la propuesta concreta de la comunidad científica brasileña; a pesar de que la mercadotecnia de Fuleco en sí misma produce mucho dinero.

Dado el impacto político que ha tenido este Mundial en Brasil y el dinero que genera, no estaría mal que la FIFA se ocupara un poco más del animal que, se supone, su mascota representa, ¿no creen?

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vía The Conversation

fuente BBC

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