La creencia de que las serpientes evolucionaron de lagartos sin patas parece haber sido desmentida.

En sintonía con el mito bíblico, según el cual las serpientes alguna vez tuvieron patas pero las perdieron porque una tentó a Eva con la famosa manzana; una reciente investigación parece comprobar que los primeros ofidios terrestres tenían extremidades. De acuerdo con el estudio, existe evidencia de reptiles que ya presentaban el característico cráneo de la serpiente, incluso mucho antes de que éstas perdieran sus patas.

La investigación fue realizada por un grupo internacional de paleontólogos, coordinados por Michael Caldwell de la Universidad de Alberta, Canadá. Los científicos sostienen que, de acuerdo con el minucioso análisis de cuatro fósiles de reptiles que vivieron durante el jurásico, se logró determinar que las primeras serpientes que se movieron en la superficie de la Tierra conservaban las patas de sus antepasados marinos.

Los restos analizados pertenecen a unos ejemplares de Parviraptor estesi que vivieron hace 140 y 167 millones de años, convirtiéndose en los fósiles de serpiente más viejos que se conocen, ya que anteriormente se creía que se trataba de una especie de lagarto. Estos huesos demuestran que los especímenes tenían unas pequeñas y diminutas patas, que no duraron mucho antes de desaparecer en el proceso de evolución de sus descendientes.

Anteriormente se pensaba que las serpientes habían evolucionado de lagartos sin patas, y que aun mantenían en su llegada a la superficie algunos rasgos de sus antepasados, sobre todo en el cráneo. Sin embargo, el hallazgo parece indicar que la evolución de los ofidios es más complica de lo que se creía. A desentramar el misterio no ayuda el que aún no se conozcan restos que sirva como eslabón entre las serpientes con patas y las que ya no las tienen, debido a que el fósil más cercano que se conoce tiene un salto de 40 millones de años.

vía CBC

fuente Nature

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