Orinar en la alberca no solamente es algo desagradable, sino que varios estudios demuestran las reacciones químicas que esto ocasiona.

Normalmente, cuando pensamos en vacaciones, casi siempre lo vinculamos con buenos momentos en la piscina. Pero, especialmente en lugares donde debemos compartir este espacio con otras personas, estamos expuestos a varias situaciones algo asquerosas, como descubrir que alguien más ha orinado en la alberca en la que estamos nadando, por el simple hecho de pensar que es algo inofensivo.

Pero, en realidad algunos estudios revelan que aunque esta práctica que muchos –espero que ustedes no– ven como algo normal y hasta graciosillo, no es tan inofensivo como creemos, pues puede resultar bastante perjudicial para la salud a menor y mayor escala.

Pero ¿de qué forma? En un video bastante sencillo, la Asociación Estadounidense de Química explica que, fluidos corporales como el sudor o la orina, en conjunto con el cloro que se utiliza para mantener limpia el agua de la alberca pueden producir unas reacciones que se denominan como “subproductos de desinfección” (DPB, por sus siglas en inglés).

Esta reacción es la responsable de que nuestros ojos terminen irritados después de nadar en la alberca, la gravedad depende del tiempo y de la sensibilidad de cada uno de nosotros. Pero también está vinculada con otros problemas de mayor gravedad, como el asma, especialmente en personas que frecuentan piscinas muy seguido, como los deportistas, por ejemplo.

Claramente, es imposible que estas reacciones se lleven a cabo si consideramos que nuestro cuerpo suda todo el tiempo, pero de acuerdo con los estudios, alrededor del 50% de los DPB fueron provocados por los componentes de la orina, así que la recomendación es que, si queremos evitar problemas de salud, lo recomendable es salir de la piscina e ir al baño para hacer nuestras necesidades.

Además es algo bastante asqueroso ¿no lo creen? Si quieren conocer más al respecto, pueden ver el video a continuación:

fuente American Chemistry Society

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