Detectan nuevos casos de Peste Negra en medio de la pandemia de Covid-19

Estos nuevos brotes fueron provocados por comer carne de marmota contaminada, obligando a detectar alerta máxima en la región
Foto: Reuters

Mientras el Covid-19 y los coronavirus siguen siendo la mayor preocupación sanitaria en todo el mundo, una vieja amenaza sanitaria apareció en el mundo: la peste bubónica, que regresó en pleno 2020.

En Mongolia se ha entrado en una cuarentena forzada dentro de la zona, cerrando completamente sus fronteras y aplicando una cuarentena estricta para la región en donde descubrió la aparición de esta enfermedad.

Foto: Wikicommons

Esta enfermedad que ha tenido tres brotes históricos y en su momento llegó a matar a un tercio de la población mundia, reapareció en la región de Khovd al interior de Mongolia en dos pacientes que se infectaron al comer carne de marmota.

Esta región es colindante con Rusia y está completamente cerrada por el momento y no se permite ni siquiera el tránsito interno hasta que sean evaluados todos los posibles casos y los dos infectados sanen o mueran sin esparcir la enfermedad.

Tras la detección de los dos casos, el ministerio de salud mongol identificó al menos 504 individuos que tuvieron contacto con los pacientes infectados, por lo que se les considera como casos sospechosos, que serán evaluados para determinar la situación epidemiológica de este nuevo brote.

La peste bubónica es producida por la bateria Yerisina Pestir, que afecta principalmente los ganglios, produciendo inflamación significativa, especialmente en los órganos sexuales y los ojos. Esta también puede afectar gravemente las vías respiratorias produciendo neumonía aguda.

Su medio de propagación más común es a través de la picadura de pulgas y por consumir carne infectada de animales contagiados, entre los que predominan los roedores como la marmota, en este caso.

La enfermedad, aunque casi erradicada, sigue presente y representa una amenaza epidemiológica constante, pues su contagio es rápido en cuanto se aloja en un ser humano, además de que su tasa de mortalidad es de entre 30 y 90% en los pacientes infectados, mientras que sus síntomas son violentos y veloces, provocando la muerte en alrededor de diez días tras la infección.

Existen un sinfín de antibióticos eficaces contra esta enfermedad, pero solo son suficientes si la enfermedad se trata y se controla con rapidez.