Boeing y SpaceX serán las encargadas de diseñar el puente que ayudará a que la agencia espacial termine con la dependencia de los rusos.

La NASA presentó los avances de su Programa de Tripulación Comercial, el cual inició desde que comenzaron a tener problemas con Rusia durante el año pasado, debido a las fricciones diplomáticas derivadas de la anexión de Crimea por parte del gobierno de Vladimir Putin. Así, Rusia no renovará en 2020 el contrato que actualmente tiene con la agencia, y que le permite a los astronautas estadounidenses volar a la Estación Espacial Internacional (ISS) a bordo de los cohetes rusos.

Es por ello que desde ha un tiempo se desarrolla un proyecto en el que participan por separado las empresas Boeing y SpaceX. Las dos se encuentran fabricando actualmente naves y sistemas seguros, fiables y eficientes, que permitan llevar astronautas a la ISS desde plataformas de lanzamiento ubicadas en suelo estadounidense.

Hoy sabemos que Boeing se encuentra preparando una prueba de lanzamiento para febrero de 2017, seguida de un vuelo sin tripulación proyectado a realizarse en abril del 2017. Finalmente, el primer vuelo tripulado por un piloto de Boeing y un astronauta de la NASA espera ejecutarse en julio de ese mismo año.

Por su parte, SpaceX se encuentra un poco más adelantada en su plan de vuelo. De acuerdo con la NASA, el primer lanzamiento de la compañía de Elon Musk se realizará dentro de un mes, mientras que el vuelo no tripulado se hará a finales de 2016, y la primera prueba con un piloto a bordo se prevé para comienzos de 2017.

La NASA indica que, en cuanto una de las compañías privadas consiga mandar una tripulación a la ISS, podrían ofrecer en un futuro servicios de transporte espacial a ciudadanos, compañías e instituciones, lo que podría convertirse en una nueva industria para el sector aeroespacial estadounidense.

Además, si el proyecto avanza, la agencia gubernamental prevé ampliar la tripulación de la ISS hasta siete astronautas estadounidenses, con esto buscarían duplicar el tiempo disponible para desarrollar investigación, pasando de jornadas de 40 horas a la semana, hasta las 80 horas de investigación científica.

vía ABC

fuente NASA

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