Desde 2013, Krzywinski celebra el día de Pi creando formas visuales de la cifra.

Martin Krzywinski es una especie de científico singular. Al inicio de su carrera se enfocó en la cartografía de la huella digital y ahora se ha enfocado en visualizar datos provenientes de estudios sobre el cáncer y el análisis del genoma humano, para convertirlos en piezas visuales que ayuden a los investigadores a racionalizar los datos.

Sus piezas no son garabatos inspirados en números. El proceso que realiza Krzywinski implica una búsqueda profunda en los datos, así como una interpretación y comparación de los mismos, para poder llegar comprensión detallada de ellos y al final de todo esto, plasmarlo como pieza comprensible para los usuarios.

Durante los últimos años, en su tiempo libre Martin Krzywinski se ha dado a la tarea de reimaginar los dígitos de Pi (π), convertirlos en piezas visuales singulares y compartirlos el 14 de marzo, día que se celebra a esta constante matemática.

Este año, Krzywinski convirtió el número en un mapa del cielo nocturno, en el que podemos ver que al igual que Pi el espacio luce interminable. En este trabajo el visualizador colocó 40 mil estrellas en el mapa estelar que vemos desde la Tierra, generadas a partir de los primeros 12 millones de dígitos (de los 9 billones de dígitos que tiene Pi). Los números fueron agrupados en bloques de 12, a partir de los que generaron las coordenadas (x, y, z) y la magnitud absoluta de la estrella, que definen su posición y brillo a una distancia fija, respectivamente.

“Por supuesto que un mapa estelar no estaría completo sin las constelaciones. Mientras se toman las cifras de Pi para hacer el catálogo de estrellas, el observador es quien interpreta los patrones y encuentra las historias en el cielo” explica Krzywinski. Además del mapa, el visualizador conectó los puntos de las estrellas para dibujar constelaciones, rindiéndole un homenaje a 80 especies animales extintas en nuestro mundo.

Evidentemente hay más de una versión de este mapa. Krzywinski creó varias proyecciones para crear diferentes formas de ver esta relación entre el número y el horizonte.

La idea de trabajar con el concepto de Pi comenzó en 2013 y cada año le ha dado un enfoque diferente. Por ejemplo, en 2016 su cartel mostraba la precisión de 10 mil aproximaciones racionales de Pi. 

Para su trabajo de 2015, Krzywinski dividió la cifra por colores aleatorios.

En 2014, ordenó Pi por su relación de aspecto.

En 2013, la primera vez que publicó sus “pósters”, se basó en los puntos de Feynman, una serie de dígitos decimales de π entre las posiciones 762 y 767, que consiste en una séxtuple repetición del número 9.

Si quieren ver las otras versiones del mapa y la explicación completa de cómo se hizo, pueden entrar a la página oficial.

fuente Martin Krzywinski

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