Tal parece que las ideas (que a algunos parecían excéntricas) de Alejandro Jodorowsky relacionadas con la Psicogenealogía podrían tener un nuevo respaldo científico. De acuerdo con un estudio presentado en la revista Nature, los grupos de animales que han pasado por un evento traumático pueden transmitir a su descendencia cambios en el cerebro y comportamiento derivados del trauma.

La investigación, realizada por científicos de la Emory University School of Medicine, utilizó ratones para el estudio de las repercusiones de los traumas en la descendencia, pero creen que los resultados no serían muy diferentes si el experimento se hubiera llevado a cabo con humanos.

Los resultados del estudio muestran que muy probablemente nuestra personalidad, comportamiento, filias y fobias podría ser producto de eventos traumáticos vividos por generaciones anteriores de nuestra familia, como nuestros padres o abuelos, e incluso más atrás en nuestra genealogía. En la hipótesis presentada, se afirma que las pruebas realizadas a los roedores comprobaron que, cuando estos fueron entrenados para sentir desagrado por un olor a través de técnicas o experiencias traumáticas, pasaban su aversión a su descendencia.

Además, los resultados de la investigación señalan que los eventos traumáticos afectan al ADN del esperma del ratón y eso modifica el cerebro y comportamiento de su prole. En sus conclusiones, el grupo de investigadores de la Emory University afirman que está puede significar un avance para entender mejor el origen de las fobias y de ciertos desórdenes neuropsiquiátricos.

Es sorprendente que este estudio coincida con el planteamiento de la teoría psicoanalítica formulada por Alejandro Jodorowsky hace décadas. Jodorowsky afirmaba que determinados comportamientos inconscientes se transmiten de generación en generación e impiden al sujeto autorrealizarse, por lo que para que un individuo tome consciencia de ellos y se pueda desvincular de los mismos, es necesario que estudie su árbol genealógico.

Por lo pronto esta investigación es sólo un pequeño avance en el estudio de los traumas inconscientes.

vía Nature

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