Dinosaurio mexicano en una fiesta mexicana

(Wikimedia/Larry Lamsa)

Un pequeño repaso por la diversidad de dinosaurios que habitaron el actual territorio de México en la prehistoria.

Muchos millones de años antes de que don Miguel Hidalgo tocará la Campana de Dolores la madrugada del 16 de septiembre en la localidad de Dolores Guanajuato, los dinosaurios habitaron lo que hoy consideramos suelo mexicano. Pero, ¿cuáles fueron las especies que vivieron en nuestro país?

Según el artículo “Los dinosaurios de México” publicado por la Revista de cultura científica de la Facultad de Ciencias de la UNAM:

“En México existen varios yacimientos donde han sido descubiertos fósiles de dinosaurios, son lugares que alguna vez fueron la costa de un mar poco profundo, cuando el clima era mucho más cálido y húmedo, lo que permitía la existencia de una vegetación tropical como la que podemos encontrar actualmente en las costas del Golfo de México”.

En otras palabras, es evidente que México no tenía la forma geográfica que tiene hoy en día, pues la corteza terrestre se ha ido modificando con el tiempo. El mismo artículo señala que durante el Triásico los continentes se encontraban unidos, conformando lo que conocemos como Pangea. En esa porción de tierra Europa era un archipiélago y se considera que la porción norte de México era continental, pero no se han encontrado yacimientos que puedan comprobarlo.

En cambio, de lo que sí se tiene más certeza es de que, durante el Jurásico, “el océano Atlántico estaba en su infancia, y uno de sus brazos invadía la mayor parte de México”. De ahí que la zona continental de México estuviera constituida sólo por la región occidental –desde Baja California hasta los estados de Guerrero y Oaxaca– pues “la mayor parte del noreste y el centro se encontraba bajo el agua”. Por eso casi todos nuestros dinosaurios son “norteños”.

Dicho esto, ahora sí, veamos cuáles fueron los 8 dinosaurios más impresionantes “que nos dieron patria” (y no nos referimos a ningún político actual).

Syntarsus

Se trata de un depredador que vivió en el Jurásico temprano (hace 200 millones de años), se cree que tenía un tamaño de 2 a 3 metros, pesaba 40 kilos y era un dinosaurio delgado, con brazos cortos y piernas largas (características de los mejores boxeadores nacionales). Los huesos de sus patas estaban fusionados y tenían el cuello y la cola muy largos.

El estudio de la UNAM señala que se alimentaban de prosaurópodos, mamíferos y lagartos pequeños. Se piensa que tenía una cresta ósea. Los restos del ejemplar “mexicano”  proceden del Jurásico medio, y se encontraron  en el Cañón Huizachal de Tamaulipas. Son considerados los fósiles de dinosaurio más antiguos de México.

Gorgosaurus

(Wikimedia)

Además de habitar México, esta especie también vivió en Canadá y Estados Unidos hace 70 millones de años durante el Cretácico tardío. Era carnívoro, media ocho metros y pesaba la ligera cantidad de tres toneladas. Se considera miembro de la familia Tyrannosauridae, esto significa que tenía extremidades traseras largas y poderosas con garras en los dedos y manos pequeñas con dos dedos, igual que el Tyranosaurio Rex.

Se trata del mayor carnívoro encontrado en el país. Se alimentaba también de carroña, pero es considerado un cazador ágil que era capaz de alcanzar los 40 kilómetros por hora. Sus dientes estaban diseñados para desgarrar a su presa, pues eran largos y curveados con doble filo, como si se trataran de una sierra. Sus restos han sido hallados en Baja California, Sonora y varias localidades de Coahuila. En Michoacán existen huellas que se consideran son del Gorgosaurus.

Struthiomimus

(Wikimedia)

Perteneciente al grupo de los llamados “imitadores de aves”, estos dinosaurios muy parecidos a las avestruces también vivieron durante el Cretácico tardío. Su esqueleto es ligero y se cree que era capaz de alcanzar grandes velocidades, además de ser muy ágil y se alimentaba tanto de carne, plantas e insectos. Pesaba 150 kilos y media cuatro metros. Sin embargo, su cola era casi de tres metros y constituía más de la mitad de su longitud total. Se ha registrado en Coahuila y Baja California.

Alamosaurus

(Wikimedia)

Se han descubierto restos de esta especie en Chihuahua y Coahuila. Se trata de un dinosaurio de la familia de los titanosáuridos, del grupo de los saurópodos. Fueron los últimos de su clase que sobrevivieron hasta el final del periodo cretácico. En Puebla se han encontrado huellas de lo que podría ser un primo del Alamosaurus.

Labocania

(Wikimedia)

Vivió hace 80 millones de años (en el Cretácico tardío) media seis metros y pesaba uno punto cinco toneladas. Era carnívoro y se han localizado restos en Baja California. Se considera que estaba emparentado con el Tyrannosaurus y que su tamaño alcanzaba dos terceras partes del tamaño de su “primo”. Se ha encontrado un maxilar, dientes aserrados y otros fragmentos del cuerpo en nuestro país.

Troodon

(Mohamad Haghani)

Por el tamaño de su cavidad craneal se considera que el cerebro del Troodon era más largo de lo común y en sus mandíbulas tenía pequeños dientes puntiagudos. Vivió durante el Cretácico tardío, medía apenas uno punto setenta y cinco metros y pesaba 50 kilos. Era carnívoro y vivió en Baja California y Coahuila.

Heterodontosaurio

(Wikimedia)

Este dinosaurio era el perro chiuahueño de los dinosaurios. Vivió en el Jurásico medio, media poco más de un metro y pesaba apenas un kilo. Era herbívoro y se piensa que vivía en Ciudad Victoria, Tamaulipas. Los investigadores consideran que las hembras carecían de colmillos, por lo que es posible que sus dientes tuvieran otros usos además de comer y morder a sus enemigos.

Centrosaurus

(Wikimedia)

Formaba parte de los ceratópsidos, medía 5 metros, pesaba tres toneladas, era herbívoro y vivió durante el Cretácico tardío en la actual Coahuila. Según el estudio de la UNAM:

“Como la cabeza y la placa ósea eran tan grandes en comparación con el resto del cuerpo, su cuello y sus hombros debieron ser muy robustos. Sus patas delanteras eran muy fuertes y más cortas que las traseras porque soportaban la mayor parte del peso, pero al caminar probablemente apoyaba sólo los dedos”.

El Centrosaurus buscaba alimento entre la vegetación baja y arrancaba las plantas con su pico óseo. Lo más sorprendente es que cuando se desgastaban su dientes, nacían nuevos.

fuente Revista de Ciencias UNAM

temas