Los sanitarios del Vive Latino dejaron de ser el lugar que más huele a orina en todo el Sistema Solar.

El caos y el misterio tienen un nuevo sinónimo: Jupiter. Un complejo de nubes cubriendo un erosionado núcleo planetario, y un intenso campo magnético que provoca múltiples ciclones que se arremolinan violentamente en los polos planetarios, son algunos de los nuevos descubrimientos hechos por los científicos gracias a la sonda Juno.

Durante la conferencia de la NASA en la que se presentaron los primeros resultados de esta misión, los científicos estaban de acuerdo en una cosa: la visión que los astrónomos tenían sobre el planeta más grande del sistema solar ha cambiado. “Creo que todos esperaban que aprendiéramos mucho, pero no creo que ninguno de los científicos esperaba que cada aspecto de Júpiter tuviera estas profundas sorpresas”, dijo Scott Bolton, investigador principal de la misión Juno.

Múltiples ciclones en el polo sur de Júpiter.

La primera visión que cambió sobre el planeta fue la que se tenía de su atmósfera. Ahora sabemos que no es existen dos enormes ciclones dominando los polos de Jupiter, sino muchos existiendo y luchando entre sí, lo que demuestra que su turbulenta atmósfera puede generar tornados de hasta 1,400 kilómetros de diámetro. Además, el campo magnético del planeta es dos veces más fuerte de lo esperado.

“Me encanta la forma en que los polos de Júpiter se ven en nuestras imágenes, tan hermosas y tan diferentes de Saturno. Estamos tan acostumbrados a ver las clásicas líneas y las zonas de Júpiter, que no ver esta estructura en los polos realmente me pego duro al principio”, explicó Candy Hansen del Planetary Science Institute.

El planeta resultó ser más colorido que su vecino Saturno, aunque debido a su gran tamaño, los especialistas sugieren que está siendo moldeado por procesos que son más parecidos a las estrellas que los planetas.

Los datos también sugieren que el núcleo del planeta puede ser más grande y diluido de lo que se tenía previsto, con metales pesados y rocas disolviéndose lentamente en una capa de hidrógeno metálico líquido.

Por otro lado, las auroras de Júpiter también son algo digno de estudio. La NASA cree que, aunque en muy pronto para afirmarlo, todo parece indicar que las auroras funcionan de forma diferente a las que ocurren en nuestro planeta.

La atmósfera de Júpiter también contiene abundantes cantidades de amoniaco (brotando de las profundidades gaseosas del planeta). En otras palabras, si Júpiter tiene olor, es a orina humana. Aunque no todo está mal, el gas también es el causante de las formas “artísticas” del planeta.

La misión Juno no ha terminado, muy por el contrario, aun quedan muchas cosas que nos puede mostrar.

fuente NASA

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