Ayer confirmaron la existencia de las ondas gravitacionales. ¿Y luego?

El día de ayer fue un día histórico para el mundo científico. El 11 de febrero de este 2016 es la fecha de cuando el equipo de investigadores de LIGO confirmó la existencia de las ondas gravitacionales que Einstein predijo hace más de 100 años.

Toda la comunidad científica se regocijó con las noticias y se habla de que probablemente este hallazgo le valga un Nobel a los investigadores, justo como ocurrió para Hulse y Taylor en 1993 cuando descubrieron los pulsares para ampliar los estudios de la gravitación.

¿Pero qué significa este increíble hallazgo?

Primero, y de nuevo, una onda gravitacional es una frecuencia similar a las ondas sonoras y no a las frecuencias de ondas luminosas. Mientras que una onda sonora necesita un medio para moverse, las ondas gravitacionales mueven el medio: el tiempo-espacio. A nuestro oído simplemente suena como un “wu-UP” que sólo se ha percibido con sofisticadísimas máquinas.

codigo ondas gravitacionales

Ahora, haber encontrado estas ondas, las cuales Einstein pensó que nunca lo haríamos, marca el inicio de una nueva era para la física y la astronomía. Con cada nueva frecuencia luminosa que descubríamos (infrarrojo, gamma, x) los científicos podían ver cosas que no podían antes, ampliando así el conocimiento del universo conocido. Esta nueva onda abrirá mucho más que cualquier onda luminosa.

Mientras que se pueden estudiar diferentes cosas con la luz, haber abierto la ventana para las ondas gravitacionales significa que ahora se podrá “escuchar” al universo de una manera totalmente nueva, casi como si un sordo de repente tuviera la habilidad de escuchar.

Estas novedades apenas comienzan a ser imaginadas. Mientras el propósito de la ciencia es entender las leyes del universo al mismo tiempo que encuentra maneras de que nos movamos con ellas, sólo la Teoría General de la Relatividad nos ha permitido entender sobre el espacio, el tiempo y la gravedad. Con estas ondas gravitacionales podremos conocer sobre acontecimientos tan significativos como el mismo Big bang.

Ahora, lo importante de estas ondas gravitacionales, que manipulan la tela del espacio-tiempo, es que, como la luz, son frecuencias originadas a distancias enormes. El hallazgo de esta primera evidencia (directa) se originó a 1.3 mil millones de años luz, cuando dos agujeros negros hicieron colisión. Esto provocó una perturbación enorme en el espacio-tiempo, la cual fue detectada por los muchachos de LIGO.

Todo en el universo genera ondas gravitacionales y, conforme se vayan haciendo herramientas más poderosas para captar estas ondas, se podrán ir reuniendo “censos” más precisos sobre qué es lo que ocurre y ha ocurrido en el universo. Cuando el Big bang ocurrió, se generaron ondas gravitacionales primordiales (las cuales son muy difícil de “escuchar”). Si se llegan a captar, esto podría significar un inmenso paso para tener una teoría cuántica del espacio-tiempo y entender qué fue lo sucedió en el origen del universo.

Todavía no podemos saber qué conocimientos nos esperan con este enorme hallazgo, pero como lo dijo Lawrence Krauss, de la Universidad Estatal de Arizona: “abrieron una nueva ventana del universo”, y sólo por eso deberíamos estar emocionados.

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