Una muestra de cómo la fotografía nos ha ayudado a conocer el Universo.

La imagen de arriba lo dice casi todo: de un lado tenemos una fotografía de Júpiter tomada en 1879, mientras que en el otro hay una foto de la NASA del 2014. La diferencia entre ambas es abismal, prueba de lo mucho que ha evolucionado la tecnología en apenas 135 años.

Y es que aunque la curiosidad de los humanos por mirar al cielo y saber que hay más allá se remonta a la era de las cavernas, ha sido la tecnología y la fotografía lo que nos ha permitido descubrir realmente eso que antes sólo podíamos imaginar a partir de aquellos puntos brillantes en el oscuro firmamento.

Todavía nos queda mucho por conocer –y comprender– de lo que está ahí afuera, pero al ver esta imagen podemos soñar con lo que nos espera en el próximo siglo. Por ahora, este timelapse de la atmósfera de Júpiter tomado por la sonda Voyager 1, es una forma de actualizar nuestro asombro:

vía PetaPixel

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