Encuentran neuronas conservadas de un hombre que murió en la erupción del Vesubio

El hombre falleció bajo la erupción del Vesubio y sus sesos se conservaron en buen estado.

Un equipo de científicos descubrió los restos de un hombre que sobrevivieron a la erupción del Vesubio hace casi dos milenios en el año 79 antes de nuestra era. Lo sorprendente fue que contenían neuronas y células cerebrales, mismas que al parecer sufrieron un extraño proceso que las llevó a cristalizarse al entrar en contacto con la infernal temperatura de la magma volcánica.

Los restos fueron recuperados de la ciudad de Herculaneum, que fue enterrada junto a Pompeya bajo la erupción. El cráneo de la víctima sufrió un cambio de temperatura tan súbito que se cristalizó en un material vidrioso de color negro, reporta Ars Technica.

Luego de un análisis más detallado de los restos, los científicos descubrieron que células individuales del cerebro también se conservaron. Es un caso sumamente especial, ya que el cerebro suele ser de lo primero que se descompone cuando morimos.

“Lo que es extremadamente raro es la preservación integral de estructuras neuronales de un sistema nervioso central de hace 2,000 años. En este caso el descubrimiento tiene una resolución sin precedentes. Éste y otros descubrimientos de las actuales investigaciones bioantropológicas y volcanológicas en Herculaeum, están arrojando luz a detalles nunca antes notados, algo que enriquece el complejo retrato de eventos de las más famosa de las erupciones del Vesubio” comentó Pier Paulo Petrone, coautor del estudio.

Los restos de la víctima de la erupción de hecho fueron descubiertos originalmente en la década de los 60, y se sabe que pertenecieron a un hombre de 25 años que yacía sobre una cama de madera. Posteriormente se descubrió que conservó parte de sus neuronas en buen estado, y desde entonces ha recibido más atención.

Pero no todos están felices con la teoría de que el súbito cambio de temperatura cristalizó los sesos del pobre hombre. Tim Thompson, antropólogo forense de la Universidad de Teesside, cree que la causa de la muerte fue un prolongado calor de baja intensidad.