El relato de Mary Shelley hace uso de un principio de la biología actual.

Este año se cumplieron 200 años de la Noche de los Monstruos, la famosa reunión de escritores que dio forma a Frankenstein y al Vampiro moderno. Además a finales de este mes también se celebrarán 2 siglos del lanzamiento comercial de Frankenstein o el moderno Prometeo, por eso no es raro que surjan diferentes tipos de homenajes a una de las más importantes novelas de ciencia ficción de todos los tiempos.

Uno de estos homenajes, de carácter 100 % científico, es obra de los biólogos Nathaniel J. Dominy y Justin D. Yeakel, quienes descubrieron que las razones detrás del Doctor Víctor Frankenstein para impedir que su criatura pudiera ser feliz al lado de su “novia” obedecen a un principio de la biología actual. Además realizaron un breve análisis para saber en cuanto tiempo se habría extinguido la raza humana si el monstruo hubiera logrado ser feliz al lado de la ahora luchona novia de Frankenstein.

“Nuestro estudio se suma al legado de Mary Shelley, mostrando que su ciencia ficción anticipó con precisión los conceptos fundamentales de la ecología y la evolución por muchas décadas”, afirma Yeakel.

En el texto de Mary Shelley la criatura le pide a Víctor Frankenstein que le fabrique una compañera para mitigar su soledad. El monstruo promete a su creador que, en cuanto esté lista su pareja, se ira junto con ella a una selva de América del Sur, y no volverán a saber de ellos nunca más.

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Inicialmente el doctor Frankenstein accede a la petición del monstruo, pero súbitamente se arrepiente de su decisión al considerar que la capacidad de reproducción de las criaturas traería como consecuencia una futura comunidad de monstruos, que incrementaría la probabilidad de extinción humana. Sin saberlo Mary Shelley estaba usando como base de su argumento un concepto biológico moderno denominado exclusión competitiva.

“El principio de exclusión competitiva no se definió formalmente hasta la década de 1930.  Teniendo en cuenta las bases tempranas de Shelley sobre este concepto fundamental, utilizamos herramientas computacionales desarrolladas por los ecólogos para explorar si, y con qué rapidez, una creciente población de monstruos podría conducir a la extinción humana”, indicó el antropobiologo Nathaniel J. Dominy.

Dominy y Yeakel formularon un modelo matemático basado en la densidad de la población humana en 1816, además tomaron en cuenta las ventajas competitivas de las criaturas, incluyendo que vivirían en una zona casi libre de seres humanos de las selvas amazónicas y, por tanto, tendrían menos competencia por los recursos limitados. Los científicos sostienen que, con esas condiciones, la nueva especie descendiente de las criaturas terminaría arrazando con los seres humanos en 4,000 años.

“Calculamos que una población fundadora de dos criaturas en 1818 nos podría conducir a la extinción en tan sólo unos 4,000 años. Hasta la fecha, la mayoría de los estudiosos se han centrado en el conocimiento de Mary Shelley desde puntos de vista entonces prevalecientes en la alquimia, la fisiología y la resurrección. Sin embargo, el genio de Mary Shelley radica en cómo se combinan debates científicos existentes para inventar el género de la ciencia ficción», dice Justin D. Yeakel, académico de la Universidad de California.

Detrás del estudio de los dos científicos se encuentra un curioso uso de las teorías que se usan para entender la biología de las especies invasoras.

fuente BioScience

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