Una nueva variante de la toxina botulínica, la sustancia más letal conocida, ha sido descubierta. Debido a que no existe un antídoto, sus descubridores, en acuerdo con diversos departamentos de salud y seguridad de Estados Unidos, han decidido no divulgar la secuencia de ADN de la toxina. Esta es la primera vez que un descubrimiento de este tipo no se hace público por motivos de seguridad.

La toxina botulínica es una neurotoxina producida por la bacteria Clostridium botulinum. Es altamente mortífera, ya que sólo 70 µg son suficientes para acabar con una persona de 70 kilos, la vía de intoxicación más común es la alimentaria: por ingestión de alimentos mal preparados o conservados de manera inapropiada, pero también puede adquirirse la enfermedad por la contaminación de heridas abiertas, o como efecto colateral del uso deliberado de la toxina en el tratamiento de enfermedades neuromusculares o por su uso cosmético.

Hasta hace unos días se conocían solamente siete variedades de esta bacteria, siendo la más popular la de tipo A, con la que elaboran el famoso Botox. Hoy sabemos que se ha encontrado una nueva versión denominada como tipo H, la cual fue encontrada en un bebé que tenía la sintomatología clásica de envenenamiento por botulismo, pero no respondía favorablemente a los tratamientos que se le practicaban, por lo que se decidió analizar con detalle sus desperdicios fecales y se encontró que inoculaba en él algo nunca visto. Esta es la primera nueva variante de una bacteria que aparece en 40 años.
 

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Ejemplo de un caso de botulismo

De acuerdo con la información disponible, sólo hacen falta 2,000 millonésimas partes de un gramo de la toxina en la sangre para matar a un adulto. Trece nanogramos inhalados bastarían también para producir la muerte, aunque, al ser una bacteria que sólo se desarrolla en medios sin oxígeno, esto es difícil que ocurra, sólo en ambientes controlados como un laboratorio.

Los científicos, en otras circunstancias, habrían publicado la secuencia de ADN de la toxina en la base de datos GenBank, pero, después de consultarlo con agencias de salud y de seguridad de Estados Unidos, decidieron sólo dar a conocer su descubrimiento sin los datos específicos de la bacteria hasta que sean capaces de encontrar un antídoto. En las investigaciones realizadas a la toxina, se comprobó que todos los tratamientos conocidos para contrarrestar el envenenamiento por botulismo no surten efecto en la intoxicación por esta nueva variedad. Es la primera vez que se toma una decisión de este tipo, en donde la ciencia queda supeditada al interés de la seguridad pública.

fuente The Journal of Infectious Diseases

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