Un grupo de investigadores de la Universidad de Sussex en el Reino Unido viajaron al Parque Nacional de Amboseli en Kenia, y descubrieron que los elefantes de la zona identifican y discriman la voz de distintos grupos humanos. Este sofisticado sistema de identificación hace que los elefantes respondan mejor a su ambiente.

Para llevar a cabo el experimento que ulteriormente llevó a los investigadores a comprobar que los elefantes discriminan voces humanas, se grabaron a más de 30 personas de las tribus masái y kamba. Los primeros se encuentran asentados a corta distancia del Parque y pastan sus rebaños cerca de estos animales, y aunque por lo regular no tienen problemas con los elefantes, ocasionalmente existen disputas por alimentos o recursos. Por su parte, los kamba se encuentran mucho más alejados y se dedican principalmente a la agricultura, por lo que su interacción con los placentarios es mínima.

Las grabaciones se reproducieron cerca de un grupo de elefantes. Cuando escuchaban la voz de los kamba o de las mujeres masái no se detectaba ningún tipo de reacción especial. Mientras que cuando se escuchaba la voz de los masái hombres, de inmediato mostraban un comportamiento defensivo, pues se agrupaban y comenzaban a husmear.

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Foto: Vince Smith

La capacidad que muestran algunos animales de reconocer el sonido que emiten sus depredadores es sorprendete y puede ser la diferencia entre la sobrevivencia y la extinción. La posibilidad de identificar kamba de masái y hombres de mujeres que tienen estos mamíferos gigantes es tan sofisticada, que incluso han podido descubrir la falsedad de grabaciones en las que hombres masái imitaban a mujeres de su tribu. De acuerdo a Graeme Shannon, uno de los autores del estudio:

“Con las señales acústicas, los elefantes reconocen la etnia, la edad y el género de un predador potencial. Esta es una ventaja a sistema de defensa y lo hace más efectivo. Muy útil cuando el depredador se encuentra fuera del campo de visión.”

Con una interacción constante desde hace años, los elefantes han aprendido a disntinguir a los posibles depredadores humanos de la zona. Sin duda esto es un sorprendente caso de adaptación al ambiente. Lamentablemente, la masacre de elefantes aún se lleva a cabo por parte de los cazadores furtivos en busca de marfil, una amenaza difícil de prevenir tanto para estos mamíferos como para los seres humanos dedicados a protegerlos.

vía Tendencias 21

fuente Agencia Sinc

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