Metro CDMX

Spoiler: En el Metro de la Ciudad de México van igual de apretados que los chilangos en hora pico.

Es hora pico en la Ciudad de México y vas tarde a una cita. El tráfico es horrendo así que la única forma para llegar más o menos a tiempo es tomar el Metro. Pero como de costumbre, el vagón viene que no cabe ni un alma y ya pasaron tres trenes repletos y parece que la cosa no va a mejorar. ¿Qué haces?

  • Te sales y pides un Uber y pagas mil pesos porque el tráfico esta pesado.
  • Te esperas a que llegue uno vacío
  • Avisas que no vas a llegar.
  • Aprietas los dientes, te avientas decidido contra la gente que viene en el vagón.
  • Doblas las leyes de la física y te metes en un espacio dónde no se supone que quepa un humano dentro del vagón.

Si eres un buen capitalino la respuesta es obvia: en el Metro de la Ciudad de México donde caben dos personas pueden caber diez apretadas. El espacio personal no existe en Mexicalpan de las Tunas. Y es que todos los días el Metro transporta alrededor de 5.5 millones de personas por sus 12 líneas.

Pero los humanos no viajamos solos. De acuerdo con el Conacytjunto con nosotros viajan aproximadamente 100 billones de células de microorganismos como bacterias, virus y hongos. Vienen en el aire, los asientos, las paredes, los barandales, los cristales, tu ropa, mi ropa, tu cara junto a mi cara. Yo diría que no se transportan, sino que van románticamente prendados a cualquier superficie existente del Metro ¡Tururú-tururú!

¿Cómo se llegó a esta conclusión?

En 2013, Christopher Mason, investigador de la Universidad Cornell, hizo un estudio para analizar la diversidad microbiológica del Metro de Nueva York, para identificar potenciales amenazas biológicas y proporcionar datos que pudieran ser utilizados para el diseño de una “ciudad inteligente” en pos del urbanismo, la gestión y la salud humana.

“A través del análisis metagenómico de las muestras tomadas con hisopos en diversas superficies, encontró que casi la mitad del universo biológico que obtuvo (48%) se desconoce; el identificado corresponde a bacterias, virus, hongos y animales, de los cuales sólo 12% podría estar asociado a alguna enfermedad”, explica el Conacyt.

Ante estos resultados surgió la duda de conocer la microbiota de los Mmetros de las ciudades más grandes del mundo, incluida la capital mexicana. Así nació el consorcio MetaSUB, con la participación de científicos de 61 ciudades en los cinco continentes. Por México participaron los doctores Celia Alpuche Aranda y Jesús Martínez Barnetche, investigadores del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).

Lo que los investigadores del INSP encontraron en el metro capitalino fue una microbiota muy similar a la del metro de Nueva York en cantidad “con la diferencia de que esa red consta de 436 kilómetros y 468 estaciones, mientras que en la capital mexicana se tienen 226 kilómetros y 195 estaciones”. Eso significa que el sobrecupo del Metro es el mismo para los humanos que para los microbios. Tomen nota.

¿Qué bacterias viajan en el Metro?

Durante el estudio preliminar que se realizó en cinco estaciones en 2016, los científicos detectaron “bacterias presentes en el microbioma humano, como Pseudomonas, bacilos, estafilococos y estreptococos, entre otras, que no representan un riesgo para las personas con buena salud, aunque no así para aquellas inmunodeprimidas”.

Por su parte, Estudiantes del Centro Universitario de México realizaron un estudio en el que cultivaron muestras tomadas en el Metro. Observaron la presencia, entre otros, de estafilococos (bacterias que provocan infecciones en la piel), Escherichia (asociada al E. coli) Salmonella y enterobacterias (asociada con infecciones respiratorias, urinarias y de heridas en personas inmunocomprometidas).

Pero tranquilos. De acuerdo a los investigadores no hay mucho de lo que debamos temer.

“La mayoría de lo que se ha encontrado en el Metro es lo que hay en el microbioma humano; no ha habido ninguna descripción de algo que pueda ser riesgoso. Se hallaron seudomonas, que son patógenos hospitalarios que infectan a personas que están inmunodeprimidas o que tienen una condición médica persistente. Estos agentes se encontraron ahí, de la misma manera en que se hallan en el súper o en nuestra casa”, afirmó Jesús Martínez Barnetche.

En este sentido en España, por ejemplo, los investigadores encontraron que había más bacterias en los hospitales que en el Metro de Barcelona.

Este es el único estudio que se realiza en la CDMX sobre el tema. La doctora Mariana Peimbert Torres, investigadora de la UAM, unidad Cuajimalpa, forma parte del proyecto “Microbioma del Metro de la Ciudad de México”. Su equipo ha encontrado una relación entre los tipos de microorganismos existentes y la ubicación de las estaciones y túneles del transporte.

“La red está conformada por estaciones subterráneas y otras que van sobre la superficie; queremos saber si el microbioma es distinto en cada una de las zonas de la ciudad en que se ubican las líneas. Además, queremos ver cómo va cambiando su presencia en el tiempo”, detalla.

El estudio no ha terminado. De hecho, sigue buscando financiamiento para ser completado. Sin embargo, ya arrojó algunos resultados preliminares. Plantea la posibilidad de que cada ciudad tiene un perfil de resistencia antimicrobiana particular que, “en el caso de la de Ciudad de México, indicaría que la contaminación ambiental está modificando el perfil microbiológico”.

“Con los datos que obtuvimos, detectamos indicios que sugieren que ciertas vías metabólicas involucradas en el metabolismo de compuestos químicos, tóxicos y demás —producto de la contaminación y del uso de hidrocarburos— estaban sobrerrepresentados. Mi impresión es que esto podría deberse o estar vinculado a la presencia de ciertos componentes en la atmósfera que favorecen el crecimiento de algunos microorganismos sobre otros”, indica Martínez Barnetche, adscrito al Centro de Investigación Sobre Enfermedades Infecciosas (CISEI) del INSP.

Ahora que los saben ¡Nos vemos en el Día Sin Pantalones en el Metro! Seguro lo van a disfrutar.

fuente Conacyt

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