Cabo Tuna: pionero de la investigación espacial en México

En los años 50 un proyecto perdido en San Luis Potosí fue el primer intento por impulsar la investigación espacial en México.

La Historia ha querido que la investigación espacial se ciña estrictamente a Estados Unidos y Rusia. Actualmente, países como China o Corea han amplificado sus esfuerzos en este campo con mucho éxito, pero México tiene una historia poco conocida en la exploración del espacio que se remonta a los años 50.

El esfuerzo paralelo que Estados Unidos y la extinta Unión Soviética realizaron para conocer el espacio con satélites artificiales tuvo sus inicios –oficialmente– el 4 de octubre de 1957, cuando se llevó a cabo el lenzamiento del satélite Sputnik 1 y se extendió hasta 1975. En también en aquel lejano año del 57, los alumnos de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) impulsaron la creación de cohetes espaciales.

Este proyecto, que se conocería con el tiempo como Cabo Tuna, fue realizado por el esfuerzo del doctor Gustavo del Castillo y Gama, fundador de la Escuela de Física y buscaba vincular a los alumnos con la investigación aeroespacial.

(Foto: Universidad Autónoma de San Luis Potosí)

En un inicio, y según el propio Castillo y Gama, la intención era encontrar una solución a las sequías que azotaban la zona a través de artefactos voladores que fueran capaces de detonar cargas explosivas en el cielo para provocar la lluvia. Además, con ayuda del segundo laboratorio de radiación cósmica de América Latina –instalado en la UASLP– el doctor buscaba detectar rayos cósmicos en la alta atmósfera por medio de detectores instalados en los nuevos cohetes.

En diciembre de ese mismo año, dos meses después del lanzamiento del Sputnik I, los profesores de la Escuela de Física en San Luis Potosí, lanzaron el primer cohete sonda mexicano para conocer las propiedades de la atmósfera: el Física I.

El Física I era un cohete de combustible sólido que pesaba 8 kilogramos de peso, tenía 1.70 metros de diámetro y dos mil 500 metros de alcance. De acuerdo con la Agencia Informativa Conacyt, el ingeniero Mario Arreola Santander, director de Divulgación de la Ciencia y Tecnología Espacial de la Agencia Espacial Mexicana (AEM):

“México inicia así su participación en la era espacial, sin tener ninguna prisa, sin competir con nadie, esto era un aprendizaje, un esfuerzo de la academia, no del gobierno”.

La diosa de la ciencia no quiso que el Física I despegará y terminó por estallar en la plataforma de lanzamiento, al igual que otros dos intentos posteriores, sin embargo, este cohete se convirtió en el primer cohete lanzado en México con fines científicos.

Estallido del cohete Física I (Foto: Universidad Autónoma de San Luis Potosí)

Según el sitio Ciencia.mx, y como relata el físico Candelario Pérez Rosales en su libro Física al amanecer “cuatro meses después se lanzó un nuevo cohete con avances importantes, pues se le había incorporado un paracaídas y un dispositivo electromecánico para desplegar el paracaídas al iniciar el descenso, esto constituía de por sí un avance en la tecnología de recuperación de equipo”.

El nombre de Cabo Tuna, surgió entre 1963 y 1967, así lo relata de manera jocosa Arreola Santander:

“Entre 1963 y 67, en San Luis Potosí, los físicos siguen lanzando sus cohetes sonda, desde un lugar de lanzamiento que es bautizado como Cabo Tuna… Los gringos tenían su Cabo Kennedy, y nosotros también teníamos nuestro cabo, desde donde se lanzaban cohetes hidropropulsados a baja altura, como el Olímpico I y el Zeus-1, que tuvieron un alcance de 10 mil metros”.

La investigación de la Universidad de San Luis Potosí permitió el desarrollo en la ciencia espacial y es uno de los pilares sobre los que se ha construido el conocimiento en nuestro país. En 1972 se realizó el último lanzamiento desde Cabo Tuna con el cohete Filoctetes II, sin embargo este programa se suspendió por falta de presupuesto.

A continuación te dejamos un documental de 42 minutos que puedes disfrutar con la historia detallada de Cabo Tuna.