Albert Einstein dijo alguna vez que si las abejas desaparecieran, a la humanidad sólo le quedarían unos cuatro años de vida. Estos insectos son los responsables de la polinización de las plantas, un trabajo esencial para nuestro planeta.

Durante los últimos años, la población de abejas ha disminuido considerablemente, un fenómeno en buena parte causado por la contaminación y los pesticidas. Pensando en ello, un grupo de un grupo de investigadores en Australia ha desarrollado un proyecto con el que esperan conocer más acerca del comportamiento de estos animales.

La idea es implantar un chip de identificación por radiofrecuencia (RFID, por sus siglas en inglés) a un grupo de 5,000 abejas en Tasmania. Estos sensores tienen un tamaño de 2.5 mm y son pegados manualmente en la parte trasera del insecto, algo así como una “mochila electrónica” que identifica a los especímenes.

Abejas-chips-02

De esta forma, cada vez que una de estas abejas está cerca de un receptor de datos se obtiene su posición geográfica, información con la que es posible conocer la trayectoria de sus viajes y detectar algún cambio en su comportamiento. Así los científicos podrían tener más herramientas para determinar el impacto de pesticidas o plagas (como la Varroa destructor) en las colonias de abejas.

Paulo de Souza, líder de la investigación en el CSIRO (la agencia nacional de ciencia en Australia), señala:

“Al usar esta tecnología, nuestro objetivo es entender la relación de la abeja con su entorno. Esto debería ayudarnos a comprender las condiciones óptimas de productividad, así como ampliar nuestro conocimiento de lo que causa el colapso de la colonias.”

El trabajo de estos científicos de Tasmania podría revelar información útil para frenar la baja en la población de estos insectos, situación que eventualmente podría desencadenar una grave crisis alimentaria. Sin abejas no hay polinización, sin polinización no hay cultivos, sin cultivos no hay ganado.

fuente CSIRO

temas