El agua es el líquido más importante para la vida, es por ello que los científicos han estudiado su posible origen en asteroides y cometas.

Hace diez años la Agencia Espacial Europea (ESA) envió a la sonda Rosetta a orbitar los alrededores y analizar la composición del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko, logrando alcanzar su objetivo a mediados del mes pasado por medio del robot Philae. La idea era averiguar si el agua que contiene coincide con la que hay en nuestro planeta.

En una rueda de prensa llevada a cabo telefónicamente desde Suiza, la investigadora principal Kathrin Altwegg, egresada de la Universidad de Berna, declaró que según los datos recabados por Philae, ha sido descartada la posibilidad de que el agua del cometa 67P coincida con la de la Tierra, ya que los valores en el hidrógeno del planeta no coinciden con los del cometa. Esto reafirma su creencia de que probablemente el agua terrestre haya sido traída por asteroides y no por cometas.

El instrumento ROSINA ha sido el responsable de los datos recabados. Esta herramienta es un complemento de Rosetta que permite analizar la composición del “coma” del planeta.

El científico Pedro J. Gutiérrez, quien también investiga la misión Rosetta desde el Instituto de Astrofísica de Andalucía, explica la definición de coma como la atmósfera que es creada a través de un cometa que se compone en gas y partículas de polvo que emanan de éste cuando sublima estando cerca del Sol.

vía Gizmodo

fuente ScienceXpress

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