Chernobyl, la cruda y realista serie de HBO que es ya un clásico

La mini serie de HBO está a la altura del hype y aún cuando haya pasado su momento, será considerada todo un clásico.
(HBO)

La miniserie de cinco partes de HBO, Chernobyl, se basa en uno de los desastres -sino el desastre- más grande provocado por el hombre en la historia y sus terribles consecuencias. Y ni es que nosotros seamos ajenos a los desastres o a las tragedias. Hace apenas algunos días se cumplieron diez años del lamentable, penoso incendio en la guardería del ABC o la explosión en el ducto de Tahuelilpan. Sin embargo, Chernobyl nos da un punto de vista diferente. Y lo hace de una manera que sin duda la convierte en un clásico y en uno de los dramas más importantes de la televisión de la última década.

Podría ser cierto que Chernobyl fue un accidente que nadie desencadenó intencionalmente. Pero la miniserie nos da la percepción de que podría ser un producto de una cultura de favoritismo, indolencia e inconsciencia. La literatura sobre el desastre dice que el gobierno soviético tenía reactores por debajo de la media y para rematar, se unieron a un personal incompetente que no podía manejar sus mecanismos.

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Chernobyl tiene su corazón y su alma en los lugares correctos. Hay historias secundarias que funcionan dentro de la trama principal y se conectan a algunos puntos del desarrollo de la historia. Todo está brillantemente hecho y nos llevan al límite viendo los misterios acumulados, para después desatar la adrenalina y liberar la tensión cuando se resuelven.

Cada episodio de Chernobyl está concebido y presentado de una manera distinta, siendo así una historia completa por sí mismo. La serie comienza minutos antes del desastre y todo empieza a desmoronarse lentamente. El gobierno envía a dos de sus miembros a estudiar el accidente: Valery Legasov -un experto en energía atómica- (Jared Harris) y Boris Shcherbina -que pertenece al Comité Ejecutivo Central de la URSS- (Stellan Skarsgård). Mientras Legasov se da cuenta de que el accidente no es tan pequeño como se le insiste, llegan al lugar del desastre y es cuando recibe el golpe por las ramificaciones de la tragedia con toda la fuerza de la brutal realidad.

Y es este tema el que continúa impregnando el resto de la serie. Los operadores de planta y los funcionarios inventan mentiras para verse mejor, y niegan la realidad de lo que está sucediendo, incluso cuando vomitan y arrojan bilis sobre sus escritorios cuando sucumben a la intoxicación por radiación. Se les miente a los bomberos que acuden a la escena y manejan el grafito mortal del núcleo esparcido por la escena con sus propias manos. Los políticos construyen mentiras más grandes para mantener a su población y al mundo en general en la oscuridad sobre la escala aterradora del desastre.

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La dinámica entre Harris y Skarsgård es eléctrica. El juego de la energía que poseen en escena, la colaboración, el conflicto e incluso esos momentos de juego de ingenio entre ellos, ofrece una respiro esencial entre la tensión opresiva de Chernobyl. Comenzamos a preocuparnos por ambos, y nos inquieta genuina y profundamente, lo que hace que su destino final sea aún más difícil para nosotros en manos de actores con menor calidad la suya.

El primer episodio 1:23:45 se basa en el miedo, la confusión y la indiferencia de los funcionarios del gobierno que tratan de reprimir el desastre, mientras que el segundo episodio  –Please Remain Calm– expone la gravedad de la situación y en el tercero -Open Wide  O Earth-, podemos ver los devastadores efectos posteriores del incidente.

Y es este tema el que continúa impregnando el resto de la serie: la mentira. Los operadores de planta y los funcionarios inventan excusas para verse mejor, y niegan la realidad de lo que está sucediendo, incluso mientras vomitan y arrojan bilis sobre sus escritorios cuando sucumben a la intoxicación por radiación. Se les miente a los bomberos que acuden a la escena y manejan el grafito mortal del núcleo esparcido por la escena con sus propias manos. Los políticos construyen mentiras más grandes para mantener a su población y al mundo en general en la oscuridad sobre la escala aterradora del desastre.

(HBO)

En el cuarto episodio, The Happiness of All Mankind, se da un giro racional a la trama. Comienzan las operaciones de rescate, se pide a miles de residentes que evacuen sus casas y se mata a varios animales inocentes por temor a propagar las radiaciones. No obstante, Chernobyl no deja de preguntarnos: ¿Cómo y por qué explota un reactor nuclear? Tanto científicos como expertos, todos tienen la firme creencia de que este tipo de rector no explota. Es una larga espera, pero podemos saber cómo sucede eso en el episodio final, Vichnaya Pamyat, y es ingenioso, por decir lo menos. Hasta el momento en que se nos explica la razón de la explosión, ya estamos al tanto del funcionamiento de un reactor nuclear.

A pesar de ser una miniserie, Chernobyl no tiene un ritmo rápido. Se necesita tiempo para construir todo, pero el final de temporada responde mayormente a todas las preguntas que tuvo durante sus cinco episodios. Está perfectamente bien acompañada por un excelente banda sonora, que es intensa y casi ominosa. Hay peligro que se avecina y la música lo amplifica hasta el nivel en el que empezamos a sentir empatía por lo que se le avecina a la gente de la ciudad. Un serie redonda, que cuida hasta el más mínimo detalle.

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Para finalizar, Chernobyl no es un ataque gratuito al comunismo, ni es una campaña contra la energía nuclear. No, va más allá. La serie busca enfocarse en un rasgo humano muy común y que hace mucho daño: la mentira y el alto costo de su largo alcance. Porque no solo afecta en la gran escala de la geopolítica, sino que el destructivo efecto que tiene a nivel personal. Y al centrarse en lo comúnmente humano, en lugar de centrarse exclusivamente en la política, donde más se destaca. Porque la serie nos dice algo sobre nosotros mismos como seres humanos. Y el mensaje es brutalmente contundente.