Un estudio publicado este mes, revela que la fauna ha vuelto a habitar la zona contaminada tras el accidente nuclear.

A treinta años de la terrible explosión de la planta nuclear en Chernóbil que ocasionó el mayor desastre nuclear de la historia y una zona de 30 kilómetros contaminada por partículas radioactivas, un nuevo estudio reveló que durante la última década, varias especies de animales han vuelto a habitar la desolada Zona de Alineación.

A través de un estudio publicado este mes en Current Biology, un grupo de científicos afirma que el número de alces, ciervos y jabalíes ha incrementado considerablemente, igualando en números a zonas cercanas no contaminadas. Incluso la cantidad de lobos que viven en un rango de aproximadamente 2,600 kilómetros cuadrados, es siete veces más grande que en otras reservas.

Para llegar a estos resultados, los científicos analizaron los datos recabados por censos en helicóptero desde 1987 a 1997, y otros resultados adquiridos con el rastreo de huellas animales durante varios años. La sospecha principal de este fenómeno es la posibilidad de que los animales hayan decidido habitar la zona debido a la ausencia de seres humanos, lo que por supuesto ha permitido que algunas especies, sobre todo las más grandes, puedan prolongar su vida.

“Esto no quiere decir que la radiación sea positiva para la vida salvaje… Pero al parecer los efectos de la presencia humana son mucho peores”, dijo Jim Smith, coordinador del estudio y profesor de Ciencia Ambiental en la Universidad de Portsmouth del Reino Unido.

Sin embargo, otros científicos piensan que la información expuesta en este estudio puede llegar a ser muy limitada, ya que no incluye datos acerca del efecto ocasionado por la radiación en los animales y tampoco incluye un grupo de control que compare animales contaminados y no contaminados en la zona para detectar si hay ciertos cambios.

Así que este nuevo estudio no incluyó datos acerca de las condiciones reproductivas de los animales o incluso, su salud. Y tampoco observaron de cerca los hábitos de los animales que habitan la zona para explicar detalladamente cómo es que la radiación restante le afecta a todas las especies que se encuentran allí.

Por ejemplo, después del accidente en la central nuclear de Fukushima ocurrido en 2011, los investigadores han examinado varios animales que fueron expuestos a la radiación, encontrando que algunas especies de mariposas locales sufrieron mutaciones. Y posteriormente, en 2014 se encontraron signos de radiación en la sangre de varias especies japonesas de monos, lo que probablemente podría exponerlos más a enfermedades infecciosas.

vía Livescience

fuente Cell

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