Hace poco les mostramos el primer candado inteligente, y ahora es el turno de conocer otro producto cotidiano que también está integrado profundamente con la tecnología.

Se trata de Kinsa, un dispositivo que en un extremo tiene la apariencia de un termómetro tradicional, mientras que en el otro posee una conexión de 3.5 mm como la de unos audífonos. De esta forma, es posible transferir información a un teléfono inteligente y conocer algo más que la temperatura corporal de un paciente.

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A través de una aplicación, el usuario tendrá la oportunidad de compartir de manera anónima todos los síntomas que rodean a un enfermo, además de una temperatura alta. Lo interesante de esta opción es el potencial para poder mapear prácticamente en tiempo real enfermedades en una cuadra, un estado o incluso en todo un país y así poder estar prevenidos.

También se podrá compartir esta información con nuestro médico de cabecera para que pueda hacer un diagnóstico preliminar, o llamar a alguna clínica cercana para recibir atención médica especializada.

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Los clientes potenciales de este nuevo dispositivo son los padres de familia, quienes tendrán la oportunidad de unirse a grupos privados como en una red social para saber cuántos de los compañeros de clase de sus hijos se encuentran enfermos, y así tomar el doble de jugo de naranja o las medidas que sean necesarias para no enfermarse.

Este año Kinsa logró recolectar poco más 52 mil dólares a través de la plataforma de financiamiento colectivo Indiegogo, dinero que sirvió para comenzar la producción de los termómetros cuyo prototipo sólo funciona con iOS, aunque sus desarrolladores señalan que ya están trabajando en una versión para Android.

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Cuando llegue a las tiendas habrá que ver cuantas personas prefieren este termómetro sobre métodos más tradicionales y penosos.

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