Lupita en el poster oficial de US

La nueva película de Jordan Peele, Us (Nosotros) es una poderosa alegoría sobre los miedos americanos y la mejor cinta de horror en lo que va del año.

Jordan Peele no deja de sorprender al mundo. El comediante de Mad Tv se convirtió, de pronto, en actor en una de las mejores series dramáticas de la historia, Fargo; y luego se reinventó como uno de los más prometedores e importantes escritores y directores de horror en Estados Unidos. En esta nueva etapa de su vida, Peele ya consiguió un Oscar por Get Out y ha cimentado una credibilidad única en un género complejo e ingrato.

El estilo de Peele es único, lleno de color y de matices, de hermosos encuadres geométricos y actuaciones multifacéticas. El estilo de Peele está cambiando la forma en que se piensa el horror en Estados Unidos: no se trata nada más de un género que sirve para producir picos de adrenalina en adolescentes calientes, sino que es el género mismo de la reivindicación rebelde, del miedo generalizado, de una sociedad que se cuestiona. A través del horror, Peele encontró una voz de protesta, una voz única que escarba en los complejos traumas colectivos de una nación desgarrada por el racismo y la desigualdad.

Us no llega a ser el logro redondo y genial que fue Get Out: la analogía social es menos elaborada, el trasfondo de ciencia ficción no busca sustentarse y la anécdota es menos clara. Pero no por eso es una cinta mal lograda. Us tiene todos los elementos estéticos que le han valido tanto reconocimiento a Jordan Peele, tiene grandes momentos inquietantes y, sobre todo, provoca una reflexión durable e intrigante. Esta película puede ser menor que su antecesora, aún así, es el mejor estreno de terror en lo que va del año.

(Universal)

Debajo del paseo marítimo

Us empieza con imágenes de 1986: un época obsesionada con The Goonies, Steve Martin y el optimismo mal emplazado de la Era Reagan. Una niña observa un anuncio de Hands Across America (algo así como “Manos unidas a través de América”), una iniciativa para juntar dinero con un enorme stunt publicitario: unir a través de Estados Unidos para lograr una cadena humana de costa a costa. Esa misma niña aparece después celebrando su cumpleaños con sus padres en el paseo marítimo de Santa Cruz, California.

El padre parece haber tomado demasiada cerveza y no se toma muy en serio eso de cuidar a su hija. Cuando la madre va al baño en un momento, la niña comienza a caminar, intrigada, hacia la playa. Como si respondiera a un extraño llamado, termina dentro de una casa de espejos en donde encuentra algo tan perturbador que le quita el habla.

Treinta años después, la misma niña ha crecido y tiene una familia propia. Con sus dos hijos y su esposo, viaja a la casa familia cerca de Santa Cruz. Por insistencia del esposo, terminan yendo al mismo paseo marítimo de sus traumas y una serie de coincidencias empiezan a perturbar la aparente tranquilidad de las vacaciones familiares. Hasta que se presenta una familia, exactamente igual a ellos, pero vestidos de rojo, armados de tijeras y con un extraño guante ortopédico en la mano.

¿De dónde salieron estos doppelgangers? ¿Qué es lo que quieren? ¿Qué se esconde debajo del paseo marítimo?

(Universal)

La manufactura perfecta

Jordan Peele parece obsesionarse con los detalles. Us es una película sumamente meticulosa en su fabricación. Y lo vemos desde el principio: en ese momento esencial en el que Adelaide Wilson niña se pierde en la casa de los espejos, Peele no corrigió nada digitalmente. Así, todo fue filmado en una construcción de espejos de doble cara para que no se filmara el reflejo del camarógrafo grabando. Y este tipo de escenas se repiten por toda la película.

Ese es sólo un ejemplo de la meticulosa manufactura de la cinta y de la importancia que le da Peele a los detalles técnicos. En ese sentido, es impresionante la voluntad de composición de Peele para crear cuadros complejos junto al cinematógrafo Mike Gioulakis. Gioulakis ha creado hermosas imágenes en las últimas dos películas de David Robert Mitchell (incluyendo la joya contemporánea que fue It Follows) y M. Night Shyamalan (incluyendo Split y Glass que son, sin duda, las mejor filmadas del irregular director).

Aquí, con Peele, hay un juego constante con las simetrías y las composiciones geométricas para darle vida a la sensación extraña de coincidencias en este universo. Las imágenes responden a esas estructuras con simetría y puntos de fuga, con líneas que cruzan la pantalla y la dividen en cuadros abruptos, hermosamente planeados. Todo coordinado para que la profundidad de campo cause una constante sensación de inquietud y cada cuadro esté atiborrado de detalles lejanos.

(Universal)

Al mismo tiempo, la riqueza de la fotografía se apoya en una sesuda planeación del color. Si Get Out fue una cinta grabada, predominantemente, en tonos azules, Us utiliza el contraste del azul (color familiar, relajante, amable) con el rojo (color de lo extraño, de la violencia, de la irrupción) y el blanco (color de la normalidad inquietante, de las paredes de un asilo, de la arena junto al mar). Los tres colores están presentes en toda la película y enmarcan la escena de una confrontación que porta el nombre de Estados Unidos (Us es también United States) y que se dibuja como su bandera.

En esta lucha constante, todos los actores en Us interpretan, al mismo tiempo, varios papeles. Son ellos mismos pero también son los otros inquietantes que se comunican con gritos guturales. Tanto Winston Duke como Elisabeth Moss y Tim Heidecker logran una muy inquietante representación de ellos mismos atravesados por años de abandono y miseria. Pero nadie logra una actuación tan imponente como lo que hace Lupita Nyong’o. Tanto Adelaide como Red son personajes que requieren muchísima energía y muchísimos matices. Nyong’o mantiene toda la película con movimientos discretos de ojos, con una inquietud constante, transmitiendo un miedo real y doloroso. Si, el año pasado, Toni Collette fue una revelación para el horror, este año, nuestra compatriota se robó la noche.

Finalmente, dos aspectos técnicos sirven para realzar la enorme calidad de esta cinta: por un lado el diseño sonoro impecable; por el otro, la música de Michael Abels. Abels también había hecho la música de Get Out, pero aquí se supera completamente al crear un paisaje sonoro único y perturbador. Con sus mezclas corales, percusivas y explosiones en cuerdas; con su mezcla de viejos motivos apocalípticos, nuevos tonos de locura y reimaginaciones de Tchaikovski, Abels hizo uno de los scores más impresionantes del horror contemporáneo.

A través de toda esta meticulosidad técnica, Jordan Peele pintó un panorama perfecto para contar una historia retorcida, llena de sinsentidos y llena de sentidos que sirve como alegoría de la violencia de clase en Estados Unidos. Una alegoría que, como con Get Out, se mofa de las buenas intenciones liberales americanas.

(Universal)

Las riquezas de las referencias

Us toma el mismo principio con el que comienza Climax de Gaspard Noé para presentar un contexto de referencias. La primera secuencia nos deja ver un anuncio de Hands Across America y, rodeando la tosca televisión ochentera, una serie de películas que son referencias muy pensadas. Algunas, mucho más cercanas al contexto temporal, como The Right Stuff, no tienen una relación directa con la trama. Otras, como The Goonies (1985), C.H.U.D (1984) y The Man With Two Brains (1983), son referencias ricas para comprender de dónde salió la extraña inspiración de Jordan Peele.

The Goonies se construye en la diferencia de dos mundos: lo criminal, misterioso, histórico en los túneles subterráneos y el universo familiar de las leyes arriba. C.H.U.D, por su parte, es una rareza campera que habría que recordar. Se trata de una película de serie B típica del imaginario de la época: el título de la cinta es un acrónimo de Cannibalistic Humanoid Underground Dwellers (“Humanoides caníbales que caminan en las profundidades”) y, si ese título no les basta para estar intrigados, están muertos por dentro.

Esta película se une a muchas otras locuras ochenteras y noventeras (Teenage Mutant Ninja Turtles, Robocop, Mimic, The Boogens, Tremors, What Waits Below, The Strangeness…) en las que se retrata el miedo a sociedades enterradas; un miedo tan común que encontró su reflejo en el mundo de Turanga Leela en Futurama. La principal idea detrás de este miedo se refleja perfectamente en la película de Peele a través de la imagen del Boardwalk.

(Universal)

Sant Cruz tiene uno de los más grandes paseos marítimos (boardwalks) de Estados Unidos. Estos lugares, centrales en la cultura americana, representan cierta idea de progreso, de esparcimiento, de negocios, placer y familia. Por un lado, con su ocio pagado, ruedas de la fortuna, juegos, comida chatarra y premios, los boardwalks son el sueño mismo de la diversión familiar. Por otra parte, la construcción misma de un boardwalk permite que tenga un bosque de columnas vacío debajo de la diversión; un espacio muerto en el que se junta la escoria olvidada de la sociedad, los drogadictos, los amantes, los vagabundos y los locos.

El boardwalk es la dualidad misma de una vida realizada y de una vida subterránea olvidada. Por eso es un espacio esencial para explicar el meollo político de la cinta de Peele. Us es una película que relaciona, alegóricamente, la dualidad del boardwalk con estructuras sociales existentes: las clases privilegiadas dictan hábitos e influyen directamente a la vida y supervivencia de clases menos privilegiadas.

Desde el principio de la cinta, una introducción habla de los miles de túneles desocupados debajo de Estados Unidos y, cuando habla del subsuelo, dice “Que muchos no tienen ningún propósito”. Al mismo tiempo que está hablando de los túneles, está hablando de aquellos que fueron abandonados, que tenían un propósito y que ya no lo tienen. Los Tethered son las víctimas que se convierten en victimarios, como los abandonados abajo de un boardwalk. La revolución que encabeza Red (la versión vestida de rojo de Adelaine Wilson) es una revolución de los olvidados, de los desprotegidos, de aquellos que no tienen el mínimo acceso a los derechos más elementales.

(Universal)

Es una revuelta que no se basa en conceptos complejos económicos y de clase, al menos en su formulación, sino en el deseo más evidente de compartir comodidades: un lápiz labial, una comida caliente, música real y verdaderos regalos en Navidad. Los Tethered vivían siempre imitando lo que los de arriba hacían, sabían lo que vivían y no podían hacer nada al respecto. Como niño de novela de Dickens viendo los escaparates, el lujoso estilo de vida de la clase media era para ellos una tortura constante, siempre presente y siempre inalcanzable.

Con esto, Peele nos está diciendo que hay una forma de vida, que incluye alcoholismo casual, vacaciones pagadas y vida familiar, que dicta un modo de vida a aquellos que no pueden tener estas comodidades: tu comida puede ser otra cosa, tus relaciones pueden ser otra cosa, tus medios de salud pueden ser otros, pero las estructuras son las mismas. Una vida calcada sin ninguno de los beneficios, una vida que, en contraparte al cielo del confort medio, es un maldito infierno.

El efecto de la revolución de Red y los Tethered está en romper esta relación calcada de una vez por todas y de ahí el simbolismo de las tijeras, de cortar este hilo que une a las clases más privilegiadas con las más desprotegidas. Al matar a los dobles privilegiados y hacer una cadena humana, los Tethered están imitando el anuncio de 1986 de Hands Across America que fue la última cosa que vio Red antes de acabar enterrada en el subsuelo por su doppelganger. Un símbolo poderoso de solidaridad que, aquí, los Tethered toman como burla: la solidaridad es un concepto muy vendido, pero una práctica poco aplicada. Piénsenlo aquí: todos hablaban de la enorme solidaridad del mexicano después del temblor, solidaridad que se acabó cuando migrantes sudamericanos llegaron a Chiapas.

(Universal)

Esta inquietud nace de otras influencias en el cine de horror con películas y series que muestran el miedo a encontrarse con uno mismo: ahí tenemos el episodio de “Mirror Image” de The Twilight Zone (1960), tenemos Dead Again de Kenneth Brannagh (1991), tenemos Invasion of the Body Snatchers (1978) o la muy inquietante Enemy (2013) de Denis Villeneuve. Lo que Us está diciendo es que la compasión es un concepto político necesario al mismo tiempo que una práctica inexistente. Ni siquiera viéndonos a nosotros mismos en el otro, podemos entender su dolor, porque la compasión funciona por méritos y no por principios. Amas al prójimo porque piensas que merece ser amado, no por el deber de amarlo.

Us, que es también las siglas de United States, que también explota los colores de la bandera americana, que trata de hacer una analogía social con la realidad identificable del boardwalk, habla de las infranqueables barreras sociales, del individualismo, de la violencia en la distribución de la riqueza en Estados Unidos y de cómo, a pesar de toda la retórica de compasión y unidad, estas barreras son infranqueables. El discurso de la compasión y la solidaridad oculta una violencia; una violencia que puede tornarse, como vimos aquí, en pesadilla.

En esta cinta, no podemos entender, más allá de una vaga referencia al MK-Ultra, qué fue lo que causó la existencia de los Tethered, de su bunker y de su relación mental con los originales de la superficie. Lo único que sabemos son las suposiciones de Red sobre un mundo que descubrió ya abandonado y demente. Así, a pesar de no fundamentar el argumento de ciencia ficción, Us propone una imagen dolorosa de Estados Unidos; una imagen que no necesita explicaciones para golpear con la sensación apocalíptica de la rebeldía organizada de los enajenados, los locos, los abandonados y los parias.

(Universal)

El miedo americano que se retrata aquí es el miedo a los cambios de fortuna; miedo que se opone a la idea arraigada del progreso cumulativo y constante, de la superación como horizonte del sueño americano. La escalera eléctrica que baja a los cuartos de los Tethered, como figura infernal, solamente va para abajo; y la revolución de los abandonados subterráneos sólo puede darse a través de una habitante de la superficie, alguien capaz de organizar, de unir y de darle voz a los que no tienen voz, por el otro.

Eso muestra que los Tethered ascienden porque uno de los habitantes de la superficie cayó en desgracia y los guió fuera de la caverna. La imagen es bastante violenta, al igual que la imagen de Adelaide quedándose en la superficie: una vez que se conquista el privilegio es imposible que alguien los suelte. ¿Esto significa que ella es la villana? No, nadie es el villano aquí. Si acaso, es terrible la relación que establecieron “los hombres” entre los abandonados y los habitantes del sol. Pero todos tienen razones poderosas para hacer lo que hacen. Ésta es una película de horror sin villanos reales, sólo víctimas y victimarios que se confunden por la violencia aleatoria de una sociedad que permite el descenso social como prohíbe el ascenso.

El terror aquí es que este mundo organizado con higiene, escondiendo para los privilegiados el horror de los otros, de pronto abra sus entrañas y nos muestre la horrenda realidad que está detrás de nuestra vida cotidiana. Nosotros, como los Tethered, no conocemos el mundo por lo que es; y una vez que se levanta ese velo, queda la desesperación de una guerra a muerte por un privilegio. Los que toman por sentado el cielo no saben que pueden perderlo… y ese es el horror constante del privilegio.

El miedo americano que se retrata en esta película es el miedo de una sociedad que se dice a la vanguardia económica del mundo, cuyo lema militar es no dejar a ningún hombre detrás y que, sin embargo, ha abandonado a una amplia parte de su población. Ésta es una película sobre el miedo a la revancha de los desamparados; esos mismos abandonados que, si los vemos de frente, notaremos que son como nosotros, un reflejo, real, violento y actual, distorsionados por la miseria.

(Universal)

Lo bueno
  • La increíble fotografía de Mike Gioulakis.
  • La increíble música de Michael Abels.
  • El increíble diseño sonoro, de producción y de vestuario.
  • Las actuaciones de un elenco certero.
  • Encima de todos, la actuación de Lupita Nyong’o que es genuinamente perturbadora.
  • La dirección y la escritura de Jordan Peele.
  • La poderosa alegoría sobre la vida americana.
  • Lo inquietante que es.
  • Que nos queda mucho tiempo de Jordan Peele.
Lo malo
  • Que nunca se especifica mucho la parte de ciencia ficción de la historia.
  • Que, después de Avengers: Endgame, pocos han ido al cine a ver esta joya.
  • El extraño error de continuidad con las esposas (¿Será un error?).
  • Que tardó tanto en llegar a México.
  • Que muchos no entendieron su complejo meollo por las referencias locales.
  • Que es una película profundamente anclada a su contexto.
  • Que tendremos que esperar un rato para ver otra película de Peele.
Veredicto

Las versiones Tethered de los hijos se llaman Umbrae y Pluto. El primer nombre se refiere a la completa oscuridad de un cuerpo opaco y el segundo a un planeta enano que fue nombrado por el dios del inframundo romano. En ambos casos, Peele nombró a sus personajes para colocarlos en la sombra, en la parte baja del boardwalk, del lado olvidado del inframundo paria. Del otro lado, está lo luminoso, lo que conocemos, la felicidad del esparcimiento y el ocio y la familia y los placeres terrenales. La fortuna revertida de un mundo que expresa la solidaridad de los olvidados en una revuelta violenta, que muestra a los desfavorecidos en una organización perfecta muestra el verdadero terror americano de perder privilegios… y, de paso, nos hace sentir la terrible inquietud de una cinta de home invasion en la que el hogar es toda la superficie de un país. Un logro alegórico, de ominosidad única y manufactura casi perfecta. Un logro de horror en una época de fórmulas repetitivas.

Título: Us.

Duración: 116 min.

Director: Jordan Peele.

Elenco: Lupita Nyong’o, Winston Duke, Elisabeth Moss, Tim Heidecker, Shahadi Wright Joseph, Evan Alex, Madison Curry, Ashley McKoy.

País: Estados Unidos.

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