¿Qué es terror? ¿Es un fantasma, asesino o monstruo brincando y matando a todos en una casa? ¿Es una escena de tortura? ¿Es un secuestro?

Estarán los que opinen que Saw, Hostal, The Human Centipede o The Evil Dead sean terror. Me gusta pensar que el terror no es algo violento, ni gráfico; es algo sutil, casi imperceptible, la sensación constante e inapagable de una amenaza. Entonces estas películas no las considero terror, sino gore. Eso es porque el gore es más la provocación de angustia a través de imágenes violentas; no buscan provocar esa constante sensación de amenaza, porque se encierran a horribles episodios, que una vez concluidos no dejan más que un desagrado. El género significa tal cual lo que vemos. En inglés gore se refiere al derrame de sangre. Entonces, este tipo de cine juega con eso y las sensaciones que trae el hecho de ver dolor. Juega con nuestro lado más morboso.

En 1978 John Carpenter aterrorizó a su audiencia con Halloween, una película que, con el paso de los años, se ha convertido en un hito de su género. Se puede decir mucho de Halloween, sin embargo, lo que me parece que es lo más terrorífico no es la conclusión, donde Laurie se enfrenta a Michael Myers, sino toda la anticipación. Hay una escena donde las chicas van camino a casa y el antagonista se les aparece a lo lejos. En esa toma no lo vemos de cerca, la fotografía, como en casi toda la película, nos permite buscarlo y ubicarlo en el paisaje. El hecho de que lo podamos encontrar nosotros hace la experiencia más aterradora, aunque no espante.

Con ese terror en mente, las apariciones esporádicas pero inconclusas de Myers, podemos pensar que todo lo que ocurre alrededor de Laurie puede tener algo que ver con ella. Michael siempre está presente, pero nunca tenemos la certeza de dónde o cómo aparecerá.

Halloween
Mike Myers observando a Laurie en Halloween (1978)

Regresemos a nuestros días. David Robert Mitchell, distinguido por su aclamada película The Myth of the American Sleepover, concibe un guión para una película titulada It Follows. Es una cinta que, en comparación con grandes producciones de su género, es más humilde (2 millones de dólares). The Conjuring costó 20 millones, mientras que el presupuesto de Evil Dead fue de 17 millones. Esta película nos lleva a un pueblo estadounidense gris, decadente y olvidado, donde los padres y adultos están ausentes y los jóvenes se quedan solos para resolver sus problemas.

Jay es la protagonista, una chica tranquila con una hermana y buenos amigos. Después de finalmente tener sexo con su nuevo novio, Jeff, él le confiesa que le pasó una maldición y le explica que la única manera de quitársela es teniendo sexo con otra persona, sino, algo la seguirá sin descanso, la matará y luego irá por él. Al principio, confiando que Jeff simplemente estaba loco, ignora la advertencia, pero descubrirá que algo constantemente está caminando hacia ella, sin decir nada, sin detenerse, como Michael Myers o Terminator (en la primera película).

Veamos la primera escena de la película, cortesía de New York Times, donde el director la explica.

Con esa escena podemos ver un ejemplo de la composición fotográfica y el ambiente que genera David Robert Mitchell. Esto es de lo más importante de toda la película, además, de un fantástico soundtrack realizado por Rich Vreeland (mejor conocido como Disasterpeace, quien también hizo el soundtrack del juego Fez), el cual, con los sintetizadores nos recuerda al trabajo de compositores de los setenta y ochenta, como Charles Bernstein, Pino Donaggio o el mismo Carpenter. En conjunto, estos elementos construyen una atmósfera que constantemente hace al espectador sentir la amenaza que los personajes sienten, pues parecería como si el director nos quisiera sentar impotentes frente a las cosas terribles que ocurren.

Por ejemplo, esa primera toma, abierta, que nos obliga a buscar y ver qué está pasando, se parece a las tomas largas y abiertas que hacen Carpenter, Kubrick o De Palma en sus trabajos, las cuales permiten que se genere la tensión, en lugar de aventar a nuestras caras lo que está pasando con una toma o sonido… Como ocurre en la siguiente escena de Sinister (no le suban mucho a los audífonos).

A diferencia de otras películas de terror que se hacen actualmente, el chiste no lo encuentras en una u otra escena, sino en la película entera, pues es todo el trabajo reunido el que genera la sensación de desconcierto o miedo que películas como Halloween, Child’s Play o The Exorcist logran. Pero, además de estas técnicas que nos llevan a unas décadas anteriores, vemos varios guiños de las películas de esa época, como la que mencionó el director sobre el vestuario en la primera escena.

Además nos encontramos con todo un elenco de jóvenes que, como recordarán en muchas de las películas de antes, solían ser los protagonistas, no por su inutilidad, sino por la vulnerabilidad en la que están como personajes inocentes, como ocurre en It. Y no sólo eso, sino una enorme ambientación que va desde televisiones de tubos, no de pantalla plana, cines de estética antigua, películas de los sesenta… Sin embargo, éstos elementos se contrastan con otros, como un e-reader, el cual hace referencia a nuestra época.

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Esta película nos lleva a un pueblo estadounidense gris, decadente y olvidado, donde los padres y adultos está ausentes y los jóvenes se quedan solos para resolver sus problemas.

Todo ésto indica que los elementos que constituyen el mundo de los jóvenes es para que la película sea anacrónica, y no para deshacerse de tecnologías que podrían ser útiles para que los protagonistas resuelvan el problema en cuestión. A diferencia de Sinister o el remake de Nightmare on Elm Street, a los muchachos no les sirve de nada averiguar de dónde viene o cómo deshacerse de “it”, porque no es importante… Lo único relevante de este monstruo es que está detrás de ellos, ya cada quien en la película descubrirá si es algo de lo que se pueden deshacer.

Entonces, si quieren revivir una película que no recurra a brincos y ruidos, sino que tenga personajes inteligentes y música que nos regrese a aquellas épocas en las que las películas de terror no eran todavía franquicias, sino historias de seres y situaciones casi oníricas que atormentaban a jóvenes (como Gremlins, Nightmare on Elm Street o Halloween), vayan a ver It Follows. En verdad es una película que construye el miedo a lo largo de la película, con cierta elegancia y sutileza que no se había visto desde hace un tiempo, además, los personajes no resuelven sus problemas por medio de estupidez, algo que hoy en día se agradece.

It Follows, de David Robert Mitchell, se estrena este 24 de julio en los cines de México. Es protagonizada por Keir Gilcrhist, Maika Monroe, Jake Weary y Daniel Zovatto.

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