De acuerdo con un documento publicado por el Departamento de Inteligencia de Estados Unidos, ambas naciones están desarrollando esta tecnología.

Rusia y China podrían tener armas antisatélite en unos cuantos años

Las agencias de inteligencia de Estados Unidos asegura que dentro de muy poco tiempo las guerras en el espacio no serán sólo tema de los libros y las películas, pues tanto Rusia como China están buscando armas antisatélite para rebasar las capacidades militares y de vigilancia de la Unión Americana.

Y es que si bien Estados Unidos es punta de lanza en la innovación espacial, eso no significa que otros países como los ya mencionados no estén trabajando en hacer lo propio. Según el documento 2018 Worldwide Threat Assessment of the U.S. Intelligence Community, publicado por Daniel R. Coats, de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional de Estados Unidos:

“Evaluamos que, si ocurriera un conflicto futuro con Rusia o China, cualquiera de los dos países justificaría ataques contra los satélites estadounidenses y aliados como sea necesario para compensar cualquier ventaja militar estadounidense derivada de los sistemas espaciales militares, civiles o comerciales”.

Los especialistas señalan que tanto Rusia como China planean tener armas no destructivas y destructivas en el espacio para utilizarlas durante un posible conflicto bélico. Así dice otra parte del informe:

“Los países extranjeros -particularmente China y Rusia- continuarán expandiendo sus sistemas de reconocimiento, comunicaciones y navegación basados en el espacio en términos del número de satélites, la amplitud de su capacidad y las aplicaciones de uso”.

Todo parece indicar que el ejército de China está estableciendo unidades especializadas para este propósito, y ha comenzado el entrenamiento operacional inicial con misiles antisatelitales lanzados desde la Tierra.

Supuestamente, las armas que Rusia y China desarrollan son de energía dirigida y podrían hacer que los satélites sean inútiles al cegar los sensores ópticos, como los que se utilizan para la detección remota o defensa de misiles. Además, ambos países están lanzando satélites experimentales para actividades en órbita que no son hostiles, pero que podrían ayudarlos a mejorar las capacidades para su “malévolos” planes de guerra.

Lo sabemos, el informe es ciertamente paranoico –como suele ser la cultura estadounidense– pero en un momento de lucidez, Brian Weeden, director de planificación del programa Secure World Foundation, quien ha estado investigando las armas espaciales de China durante años, aseguró que Estados Unidos también tiene la culpa en hacer del espacio una zona de guerra:

“Si bien los Estados Unidos sólo tienen un sistema antisatélites públicamente reconocido, el sistema de satélites de comunicaciones opuestas, tiene muchas capacidades latentes, particularmente a través de sus interceptores de defensa antimisiles terrestres”.

De acuerdo con Weeden, el arsenal de China incluye misiles de ascensión directos terrestres que pueden destruir físicamente un satélite, interceptores y láseres que pueden usarse para deslumbrar o tal vez incluso para satélites de captura de imágenes.

Sea como sea, lo cierto que tanto China, Rusia y Estados Unidos tienen la capacidad para desarrollar este tipo de armas y desatar un conflicto si así lo desean. La pregunta es: ¿A quiénes beneficiaría directamente un problema de este tipo?

fuente Director of National Intelligence

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