Como salido de un relato de ciencia ficción, el día de ayer inició un debate sin precedentes en la sede de la ONU en Ginebra, Suiza, relacionado con el peligro inminente que representan para los seres humanos los robots asesinos y cómo detenerlos. La discusión se prolongará durante tres días más.

Tal y como si hubieran leído a Fernando Barajas hace unos meses, quien pedía prestar mayor atención a los robots asesinos, el día de ayer inició un cónclave en Ginebra, dedicado a dialogar con respecto a los usos de las armas. Ahí se encontraron dos afamados expertos en el ramo de la robótica, que  dialogaron ante representantes de la ONU sobre el espinoso tema del peligro que representan las máquinas militares.

Los encargados de presentar argumentos fueron el profesor Ronald Arkin, amante de los autómatas (aunque no en un sentido literal), y el profesor Noel Sharkey, un enemigo declarado de los robots asesinos, quienes debatieron sobre la eficacia y la necesidad de construir robots militares cuyo fin sea el de asesinar, así como las limitaciones que estos deberían tener en caso de construirse.

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Ronald Arkin y Noel Sharkey

A pesar de que, hasta donde se sabe, aun no se ha iniciado la construcción de robots que tengan la misión principal de acabar con la vida de alguna persona, el avance en el desarrollo tecnológico, como en el caso de los drones, ya permite construir maquinas de matar que se controlan a distancia. Por lo que el debate busca prevenir y limitar la construcción de estos armatostes, o por lo menos crear directrices que limiten su uso y alcance.

El profesor Arkin, quien no apoya una prohibición de la construcción de este tipo de mecanismos, sostiene que las actuales normas internacionales que regulan las guerras son suficientes para controlar los posibles nuevos problemas que podría ocasionar los robots asesinos, además afirma que el uso de este tipo de tecnología ayudará a bajar las tazas de muertes humanas en las guerras. Por su parte, Sharkev cree que los robots asesinos pueden ser mucho más brutales y poco misericordiosos al tener una vida en sus manos, por lo que es necesario prohibir su manufactura.

Las conclusiones a las que lleguen los dos expertos se harán de conocimiento público hasta noviembre. Mientras tanto, ¿no creen que el debate se reduciría si se hiciera caso a las tres leyes de la robótica de Isacc Asimov?

vía BBC

fuente ONU

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