El mundo de hace treinta años era muy diferente al que conocemos hoy. 1984 era el año de la distopía de George Orwell y el Big Brother (que hoy está más presente que nunca). El muro de Berlín todavía no había caído y el crack tomaba por asalto la ciudad de Los Ángeles. En México se vivía una confianza que desde ese punto ha venido en franco declive. 1984 también fue el año en que Apple lanzó la primera Macintosh.

No se trata de la primera computadora lanzada por la entonces compañía de Steve Jobs y Steve Wozniak (esa fue la Apple I de 1976), pero sí la primera de la línea Macintosh, una de las más importantes de la historia de las computadoras. Aunque en el momento de ser lanzada su nombre era simplemente Macintosh, con la salida de su sucesora (la Macinstoh 512 k) fue rebautizada como Macintosh 128 k.

Se trataba de un equipo en un sólo módulo de carcasa beige con un procesador 68000 de Motorola (¿quién lo diría?) a 8 Mhz. Contaba con memoria RAM de 128 k, un monitor monocromático de 9 pulgadas y una entrada de disco de 3.5. Incluía un mouse de un solo botón y un teclado sin pad numérico, flechas o botones de función. Era la primera vez que un equipo doméstico de interfaz gráfica era accesible para el público en general, aunque era sumamente costosa: 2,495 dólares. Entre el software que incluía se encontraba el MacPaint y el Mac Write, además de MacProject, Mac Terminal y el Microsoft Word (sí, leíste bien).

Pero quién mejor que Steve Jobs para presentar este hito de la tecnología en el siglo XX:

El mítico comercial

Era un apacible domingo 24 de enero de 1984. En la televisión estadounidense se transmitía uno de los eventos deportivos más importantes del año, el Super Bowl XVIII. Al final del tercer cuarto los Raiders de Los Ángeles apaleaban a los Pieles rojas de Washington 35 a 9, el partido ya estaba prácticamente decidido.

En el corte comercial, cuando parecía que nada importante estaba por verse, apareció un anuncio que cambiaría el mundo de la publicidad y de las computadoras para siempre. En efecto, se trata del anuncio 1984, dirigido por Ridley Scott y que le costó unos 900 mil dólares. a Apple. Esta brillante producción está inspirada en la obra de ciencia ficción que George Orwell publicó en 1949. A pesar de la profundidad y calidad del anuncio, el mensaje era muy claro: “El 24 de enero Apple Computer presentará Macintosh. Verás porque 1984 no será como 1984“. Una obra maestra, sin duda alguna.

Su legado

La llegada de la primera Macintosh significó la introducción masiva del primer equipo con interfaz gráfica, algo que más allá del mero hito tecnológico, marcaría el inicio del sello innovador que ha caracterizado a Apple desde entonces. A esto sumémosle el espectacular diseño del equipo (algo muy diferente a lo que se hacía en esa época), y entonces tendremos uno de los mejores ejemplos de la visión de Steve Jobs: innovación y vanguardia.

A tres décadas de su llegada, Apple también recuerda a la primera Mac con un video que nos lleva por un recorrido durante la historia de la compañía, así como de los ideales y espíritu detrás de ella.

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