Si algún día se convierten en dictadores comunistas, recuerden que, a la hora de aleccionar a las masas, hay que cuidar cada detalle. Tomen este ejemplo del gobierno norcoreano.

¿Habían oído hablar de la Samjiyon, la tablet norcoreana que un buen día salió al mercado en uno de los regímenes más cerrados del planeta?

Muchos sabían que el dispositivo sería simplemente otra forma de hacer propaganda al gobierno de Kim Jong-un, que no se ha destacado precisamente en lo que a avances tecnológicos se refiere y que, por lo tanto, no podría entregar un producto precisamente revolucionario (no gag intended). A pesar de esto, algunos se sorprendieron de que la tablet no fuera completamente inútil.

Samjiyon-tableta

Algunas de sus características (muy pocas) bien podían defenderse frente a otras tablets de penetración mundial, toda vez que el aparato no es fabricado en Corea del Norte… pero nada más que eso puede presumir el gobierno, porque, bueno, la tablet desde luego no puede conectarse a internet pues internet es un animal fantástico en aquel país.

Si bien los norcoreanos no pueden acceder  a internet, sí pueden conectarse a una red nacional intranet, así que los usuarios pueden divertirse con las noticias del partido, la televisión oficial y otros órganos radiodifusores creados para hacer propaganda del régimen.

Entre las muchas cosas que la Samjiyon trae precargadas está una sección de literatura, y en específico, una de literatura mundial. Gracias al profesor Rüdiger Frank de la Universidad de Viena, ahora sabemos cuáles son los libros que los norcoreanos pueden leer en su tablet.

libros norcorea

El régimen norcoreano se ha encargado de cerrarle la puerta a las manifestaciones artísticas que no representen los valores oficiales. Incluso, los cuentos antiguos de Corea han sido modificados para exaltar la revolución comunista.

Como bien menciona el profesor Frank, muchos de estos libros describen “la misarable vida que se lleva bajo el feudalismo o el capitalismo (Balzac, Dickens, Hugo), la lucha patriótica por mantener lejos a los invasores extranjeros (Ivanhoe), o la lucha revolucionaria contra fuerzas reaccionarias.

Lo interesante es que la Samjiyon es una herramienta para que el régimen dominante disemine las ideas revolucionarias a un nivel impresionante. El hecho de que cada una de las aplicaciones y contenidos de la tablet estén tan cuidadosamente seleccionadas para hacer propaganda y aleccionar sobre los valores revolucionarios, nos habla de lo meticuloso y sutil que resulta el aparato ideológico del régimen de Pyongyang.

Lo que tal vez el principito Jong-un no toma en cuenta, son los valores de libertad y lucha contra la opresión que hace que estas obras sean precisamente universales. No le vaya a salir el tiro por la culata y los usuarios de la tablet lean mal la cuidada selección.

fuente Mother Jones

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