La plataforma abrió su proyecto piloto en México este año y actualmente están formando a 27 mujeres jóvenes de contextos sociales vulnerables, para que tengan la oportunidad de desarrollarse como programadoras.

Laboratoria es un ambicioso proyecto que nació en Perú de la mano de Mariana Costa, Rodulfo Priet, Herman Marin, de la empresa de desarrollo web con trasfondo social Ayu, y de las prominentes académicas y desarrolladoras peruanas Liliana Galván y Rosario Arias, entre muchos otros. El proyecto busca combatir la desigualdad social y de género en el mercado laboral digital, formando a mujeres de bajos recursos que no tuvieron la oportunidad de estudiar más allá de la secundaria o preparatoria. La idea es capacitarlas en un curso intensivo que dura cuatro meses para que, al terminar, tengan un portafolio y conocimientos básicos de programación front-end en JavaScript, HTLM5 y CCS3.

A partir de alianzas estratégicas con ONGs (como Ruwasunchis y WarmiCusi), Laboratoria se acercó a mujeres jóvenes de entre 15 y 25 años en los alrededores de Lima para ofrecerles esta capacitación digital. La primera generación fue un éxito en la enseñanza de aptitudes para el diseño web y en la formación de un espíritu innovador y de liderazgo en las alumnas. Con esto se quiere transmitir a las estudiantes la importancia de la confianza en sus propios proyectos y difundir, una vez que logren colocarse en el mercado laboral, la posibilidad de formar a muchas otras mujeres talentosas que, por falta de oportunidades, no han podido estudiar carreras universitarias e ingresar al competitivo mundo digital. Así lo dijo Mariana Costa:

“Laboratoria apuesta a las mujeres porque hay una realidad en el mundo de la tecnología en todo el planeta: hay muchísimos más hombres que mujeres. Y la diversidad en una empresa es beneficiosa porque en la diversidad de pensamiento se da la innovación. (…) La población con la que queremos trabajar es de jóvenes en un contexto de vulnerabilidad que se graduaron del colegio y que no tienen la oportunidad de acceder a la educación superior. Las mujeres son mayoría.”

Y claro, la importancia de formar a mujeres en el medio digital parece fundamental en un mundo particularmente cerrado a la diversidad de género. Según datos que proporciona la página de la organización, menos del 7% de los desarrolladores web en Latinoamérica son mujeres. Este problema de desigualdad es, además, una realidad en el mundo digital global y una seria discusión entre aquellos que luchan por las igualdades de oportunidades en un mercado que está rebasando la oferta con su creciente demanda.

Laboratoria-3

Después del éxito que ha tenido esta iniciativa en Perú –la meta del próximo año será capacitar a 100 estudiantes más–, Laboratoria abrió sus puertas en la Ciudad de México con el apoyo de Prosoftware, un clúster de TI ubicado en Azcapozalco, que les facilitó sus instalaciones. Con un riguroso proceso de selección que buscaba enfocarse en las capacidades lógicas de las aspirantes y en su proclividad al liderazgo, se escogieron 27 alumnas entre 90 postulantes. Actualmente, las estudiantes están cursando diariamente el curso intensivo (de 8:00 a 13:00 horas) que comenzó en junio de este año y que acabará en octubre.

Al igual que la contraparte peruana del piloto mexicano, el proyecto de Laboratoria en nuestra ciudad busca crear más alianzas estratégicas con empresas para facilitar la contratación inmediata de sus egresadas. En Perú las alianzas de Laboratoria cuentan ya con apoyos significativos de empresas como StarsCamp, Kunan, Get on Board, Telefónica, WataWeb y Google. Y en México los integrantes de la organización están en búsqueda de empresas que quieran apoyar la diversidad laboral o brindar cualquier tipo de sustento a sus alumnas. Como dijo Raphaelle Simunek, fundadora de Laboratoria México en entrevista para INF Channel:

“(Las empresas aliadas) nos ayudan a revisar el curriculum, nos apoyan con charlas inspiracionales, van como mentores cada semana, los lunes recibimos a alguien que nos explica su historia, su trabajo para prepararlas mejor para el mundo laboral y, por otra parte, también buscamos aliados que puedan contratar a las chicas después del programa como practicantes o colaboradoras free-lancers

Para apoyar el proyecto, fuera de las empresas interesadas, todos pueden hacer una cooperación voluntaria que va desde el apoyo simbólico hasta la beca completa de una alumna, desde donar una computadora que ya no utilicen o colaborar directamente como formador. Las alumnas no pagan más que un monto de 200 pesos al mes que no es obligatorio –si se justifica por dificultades económicas mayores–, pero que sirve para garantizar simbólicamente la implicación de cada estudiante. Fuera de eso, la formación es completamente gratuita y asegura a las egresadas un portafolio construido y la capacidad para presentar de manera completamente independiente un producto de diseño web de calidad.

Hasta ahora, Laboratoria se ha expandido a nuestra ciudad, a varias locaciones de Perú y, más recientemente a Chile. Junto a un pizarrón en su primera cede se lee la cita de Woody Allen que dice: “El no fallar de cuando en cuando es una buena señal de que no estás haciendo algo innovador”. Y claro, con sus problemas y limitaciones podemos estar seguros de que esta pequeña organización está creciendo e innovando. Esperemos que sus esfuerzos continúen en nuestro país y que puedan ampliarse a muchas ciudades donde este tipo de iniciativas podrían ayudar considerablemente a reducir la desigualdad social y de género en los medios digitales. Porque, finalmente, como bien dijo Mariana Costa: “ésta es una forma válida de construir un país que sea mejor para todos.” Si quieren conocer más acerca de esta iniciativa, visiten el sitio web de Laboratoria.

fuente Laboratoria

temas