Este robot está diseñado para hacer perder el tiempo a los vendedores telefónicos.

“Buenas tardes, días, noches. ¿Hablo con el titular de la línea?”. Esos dos simples enunciados pueden hacerte despertar de malas, echar a perder tu tarde, iniciar una pelea con tu pareja porque “¿quién te habla a esta hora?”. Son esos malditos call centers que no entienden un“no” por respuesta.

De entre el nafasto mar de llamadas irritantes que buscan venderte algo, surgió un héroe ¡The real american hero! Que le ha declarado la guerra a los vendedores telefónicos que hablan por la noche. Se llama Roger Anderson, es un consultor que trabaja para las compañías telefónicas estadounidenses, e inventor de Jolly Roger Telephone Company, un amigable “robot” diseñado para hacer perder el tiempo a los equipos de telemarketing.

No se emocionen, no se trata de inteligencia artificial, sin embargo, su “contestadora” identifica patrones e inflexiones de voz, así que selecciona la respuesta correcta para hacer que la conversación dure lo más posible.

La forma en la que funciona el servicio es muy sencilla. Sólo entran a su página, dan su número de teléfono, correo electrónico y eligen un robot contestador de su agrado. Cuando un call center, secuestrador, primo de Estados Unidos o llamada de algún reclusorio entre a su teléfono, el robot se activa (su teléfono se pone en mute) y la magia comienza. Una vez que finaliza la llamada te la mandan por correo para que te rías un poco.

El servicio con el nombre del barco del Capitán Garfio, originalmente había sido lanzado como una campaña de Kickstarter, pero fracasó. “Es realmente aterrador escuchar como los vendedores tratan de timar a la gente. No manera real de protegerse (de ellos). No puedes no responder el teléfono, porque va a hablar de nuevo mañana, y un día después de ese”.

El año pasado Jolly Roger Telephone Company atendió más de 70 mil llamadas, la mayoría de aproximadamente 4 minutos. Pero este año, Anderson reportó una llamada que duró 22 minutos por parte de una compañía de cable que trataba de hacerse con un nuevo cliente.

fuente New York Times

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