La polémica decisión de la compañía tiene un tufo de censura.

Está semana se dio a conocer que Twitter decidió cortarle el acceso a su API a Politwoops y Diplotwoops, dos servicios web de la Open State Foundation que se dedicaban a monitorizar los tuits de políticos y diplomáticos de más de treinta países. Los dos servicios mandaban una alerta cuando un personaje político borraba un tuit, además permitían conocer el mensaje que había sido borrado, debido a que los almacenaban.

Desde hace un par de semanas Twitter comenzó a bloquear las dos plataformas en varios países, pero fue hasta ayer cuando impidió el acceso a su API por completo tanto a Politwoops como a Diplotwoops. Con esto Twitter establece un terrible precedente amparándose en una supuesta “protección de la privacidad de sus usuarios”.

“Después de una larga deliberación interna, decidimos que puede ser exasperante -incluso terrorífico- que un tuit  sea inmutable e irrevocable. Ningún usuario, sin importar su oficio, es menos merecedor de esa capacidad que otro. De hecho, la eliminación de un tuit es una expresión de la voz del usuario”, explicó Twitter.

politwoops

Está no es la primera ocasión en que los responsables de la plataforma de los 140 caracteres se ponen del lado de los políticos a los que consideran “iguales a todos sus otros usuarios”, a pesar de que en otras situaciones no tratan igual a todos sus usuarios, beneficiando en funciones y posibilidades a algunos, sobre todo a las marcas comerciales, verificando la identidad sólo de las celebridades o a través de uno de sus algoritmos, que da mayor difusión a los tuits de los usuarios más “influyentes”(es decir, famosos).

En junio de este año Twitter decidió cerrar el acceso a su API a Sunlight Foundation, una organización que se dedicaba desde el 2012 a  recoger y conservar los tuits borrados por legisladores y personas que aspiraban a un cargo público de Estados Unidos, con el fin de hacerlos responsables de sus declaraciones públicas.

Con esto Twitter demuestra que, contrario a su discurso de buscar “democratizar la información” su compromiso real no está del lado de los ciudadanos.

Por su parte Open State Foundation indicó que no cerraran su servicio, aunque tendrán más complicado realizar su labor con la falta de acceso a la API de Twitter.

vía The Verge

fuente Open State

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