Platicamos con el padre del software libre sobre el espionaje en las redes sociales y cómo podemos evitarlo.

“¿Por qué el jugo demora? –me pregunta sonriente Richard Stallman antes de comenzar nuestra entrevista– Porque no es pera”. Todos los del cuarto reímos, más por sentir ternura de un chiste tan malo que por otra cosa. Luego, me muestra sus llaves y dice “¿Ya ves?”, esconde la mano tras la espalda mientras las sujeta y afirma “¡Ya no ves!”. Stallman está de buen humor, y eso es bueno.

Para los que no lo sepan, Richard Stallman es toda una leyenda en el mundo de la informática. Es la mente detrás del sistema operativo GNU, que combinado con Linux, es usado por millones de personas en todo el mundo. Es fundador del movimiento de software libre y uno de los principales detractores de los programas prohibitivos o privados.

No fue nuestro primer encuentro. Un día antes de realizar esta entrevista lo encontré en los pasillos de Expo Guadalajara durante el Jalisco Talent Land, y me acerqué a pedirle una foto para publicarla en las redes sociales de Código Espagueti. Estaba ausente, como loco. Sólo me miró para decirme que la foto me iba a costar 10 pesos y que  no eran para él sino “para la Free Software Foundation, para avanzar la causa”. Además, antes de tomar la foto había que “desactivar la función de geolocalización en la ‘metadata’ de las fotos”.

La foto que tomes no puedes subirla a Facebook, ni ponerla en Instagram o WhatsApp, porque Facebook sabe reconocer a la gente por sus caras, en las fotos. Entonces, poner las fotos en Facebook o sus otros tentáculos la foto de alguien o en la cual alguien aparecer ayuda a Facebook a seguirlo. Es maltratarlo. Entonces, por favor no me maltrates”, me solicitó.

Como el expresidente  Zedillo yo no “traía cash”. En serio, no traía 10 pesos. Así que me alejé de allí con la cola entre las patas a solicitar una entrevista formalmente con los organizadores del evento. Tuve que prometer muchas cosas para que eso fuera posible.

Richard Stallman es el fundador del movimiento de software libre.

Evidentemente, mi primera pregunta fue sobre su negativa a compartir cosas en redes sociales como Facebook. “Si cuentas a Facebook algo sobre otra persona, eso es delatar. No es compartir. Compartir es hacer copias exactas de obras para dar a otros. Para distribuir”.

Facebook es una trampa y una gran parte de la sociedad ha caído en ella. Cada uno traiciona a los demás para que no se escape, porque cada uno dice ‘quiero dejar de ser usado por Facebook’ pero sería tan difícil porque quiero comunicarme con otros que exigen comunicarse por Facebook. Lo que hace falta es coraje, fuerza de voluntad. Con ella puedes escaparte de Facebook”.

Stallman afirma que hay muchos servicios en internet que no se deben usar, no sólo Facebook, aunque es evidente que la empresa de Mark Zuckerberg es el ejemplo más grande y mediático, sobre todo después de que se destapó el escándalo de Cambridge Analytica.

“Eso fue un ejemplo de una tendencia general de espiar a la gente y para recuperar la privacidad y defender la democracia lo que hace falta es mucho más que acabar con Cambridge Analytica; hace falta acabar con el ‘husmeo’ y seguimiento digital en todas sus formas (…) Muchos programas privativos espían al usuario y una manera de protegerte del espionaje es rechazarlos”.

Para hablar de la forma en la que se nos impone el espionaje a cambio de un servicio, Richard Stallman puso como ejemplo la red Wi-Fi de su hotel:

No puedo conectarme al internet en el hotel porque su sistema primero requiere identificarse. Hay que poner tu apellido y número de habitación. Nunca lo hago, pero encontré a otro ponente que me dio su apellido y número de habitación para no identificarme como yo. Bueno, primer problema resuelto. Pero cuando intenté hacerlo, descubrí que impuso ejecutar software privativo en Javascript. Muchos sitios web lo hacen y yo me rehúso porque no ejecuto programas no libres en mi computadora. Entonces no me conecto”, asegura que esto puede verse como un sacrificio, pero al menos nadie perderá la vida haciéndolo.

El espionaje no es la única conducta “maligna” que realizan los programas privados –o sus dueños, como el constantemente asegura–. “Todo mundo sabe que restringen al usuario de hacer las cosas que saben que él quiere hacer. Y también hay puertas traseras, comandos para hacer cosas con el usuario, lo quiera éste o no. Windows tiene una puerta trasera universal”. Dicha puerta permite a Microsoft acceder a las computadoras con su sistema operativo instalado y los modifique a su gusto: “Es poder total y arbitrario”, asegura.

“Si cuentas a Facebook algo sobre otra persona, eso es delatar. No es compartir”, dice Stallman.

Esta forma de actuar, en el caso específico de Facebook, hizo que Cambridge Analytica haya podido acceder indebidamente a la información de hasta 87 millones de personas en todo el mundo, de los cuales México resultó ser el quinto país más afectado. Con esto en mente, resulta difícil pensar en una forma de proteger nuestros datos de ser mal usados por las empresas o, peor aún, por los partidos políticos en este año de elecciones. Stallman también opinó al respecto:

“No es posible hacerlo completamente [proteger los datos en época de elecciones], pero lo que sí es posible es eliminar tu cuenta y así no podrás ser manipulado a través de Facebook. Es una protección. Pero la otra cosa es reconocer el peligro en las actuaciones de las empresas grandes y votar por el candidato que parezca listo para limitar el poder de las empresas.

Es decir, destruir la plutocracia y recuperar la democracia. Es lo que hace falta en mi país también.

Entonces, si has decidido según criterios inteligentes por quién votar, Cambridge Analytica no podrá cambiar tu mente, hay que saber reconocer la corrupción y reconocer las promesas locas para que no tengan influencia en tu mente.”

Stallman llama a Facebook “el universo de los tontos”, un lugar donde las personas se reúnen a ser observadas sin antes haber considerado si las condiciones que imponen para acceder son “insoportables”, ni muchos menos haber pensado sobre quién es el que controla el servicio, ni los fines que persigue. “Hoy en día se desarrollan los programas buscando poder sobre alguien. Entonces, su meta es malévola. Para recuperar tu libertad necesitas que acabar con el uso de programas “no libres” en tu vida”.

“La libertad a veces requiere sacrificios. Para ser libre tienes que estar listo para pagar el costo. Es muy duro. Me mostraron una escultura de los Niños Héroes, eso fue duro también. De hecho, fue mucho más duro. Lo que propongo no te matará. No es tan difícil, no hace falta ser héroe para rechazar un maltrato”.

Según Stallman, este tipo de control es la misma meta que persiguen los dueños de la inteligencia artificial:

“En el pasado imaginábamos identidades inteligentes como humanos y la cuestión fue si una inteligencia artificial destruiría a la humanidad, entonces se decía: si la Inteligencia artificial obedece a humanos es más o menos inocente, pero si no obedece podría matarnos a todos. Pero hoy en día se ve que esa cuestión no toca el punto importante: ¿A qué humanos obedece esa inteligencia artificial? Si obedece a los ejecutivos de una empresa grande podrían usarla para difundir la pobreza mundialmente como están haciendo todos los días por otras maneras”.

El español de Stallman es perfecto; pero con un dejo de voz robótica: “Hice mi primer chiste en español aquí en México, fui al santuario de las mariposas monarcas para usar el baño una chica me pidió ‘un beso’. Dije ¿un beso?”, me cuenta. Revisa los dos vasos con té que le trajo alguien a la mesa. Se cerciora que se hayan preparado como el desea y luego vierte un té sobre otro, mezclándolos en un extraño ritual que sólo él entiende. Da las gracias y remata diciendo: “Porque Té quiero mucho y Té quiero siempre, excepto de noche”. Llegamos a un punto en el que ya no sé si no quería seguir hablando o yo ya no entendía lo que me estaba diciendo.

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