Científicos chinos diseñaron una red neuronal que diferencia a las personas que han cometido un crimen de las que no.

¿Alguna vez te ha cruzado por la cabeza que alguien pueda tener cara de criminal? Dos científicos chinos se han toma la frase muy en serio y diseñaron una red neuronal que, supuestamente, puede reconocer criminales sólo por los rasgos de su rostro.

Aunque ahora nos suene a algo salido de la ciencia ficción, durante el siglo XIX esto no era para nada extraño. Prácticas como la frenología, por ejemplo, fueron consideradas durante décadas ciencias exactas que podían determinar, a partir de rasgos físicos como la dimensión craneal, si alguien había cometido un crimen o estaba condicionado a hacerlo. Sin embargo, con el paso del tiempo, tales ideas fueron descartadas.

Sin embargo, pasada ya bastante agua bajo el molino de la ciencia, los investigadores Xialoin Wi y Xi Zhang de la Universidad Jiao Tong de Shangai, en China, crearon un algoritmo que examina una serie de yuxtaposiciones faciales compuesta por fotografías de criminales y no criminales con la finalidad de descubrir si la tecnología puede diferenciarlos confiablemente.

Durante este proceso, los científicos ingresaron a la red neuronal un total de 1856 fotografías de hombres sin vello facial de entre 18 y 56 años, sólo la mitad de los cuales poseía antecedentes criminales. Los investigadores utilizaron únicamente el 90% de las imágenes como base de datos para que la red reconociera la diferencia entre los dos grupos, y reservaron el 10% restante para los experimentos, es decir, unas 185 fotografías.

El resultado fue impresionante. Aparentemente, la red pudo diferenciar a los criminales de los no criminales con una precisión del 89.5%.

“Más allá de la controversia histórica que rodea al tema, estos resultados altamente consistentes son una evidencia de la validez de la inferencia facial en la criminalidad”, dijo uno de los investigadores.

Como se explica en una reseña del MIT Technology, existen tres rasgos definitorios que la red neuronal pudo considerar para llevar a cabo su clasificación:

“[L]a curvatura del labio superior, la cual es, en promedio, 23% más grande en los criminales; la distancia entre las dos esquinas interiores de los ojos, que es un 6% más pequeña; y el ángulo entre las dos líneas que se dibuja entre la punta de la nariz y las comisuras de la boca, el cual es un 20% más reducido en los criminales.”

Aunque controversial, el resultado no ha sorprendido a muchos científicos. Varios psicólogos han señalado ya que los humanos pueden diferenciar a los criminales de los no criminales. Si esto es posible para nosotros, no sería nada extraordinario que una máquina pudiera hacerlo también, ya que las redes neuronales están diseñadas según el modelo del cerebro humano.

Con todo, no hay que apresurarnos a sacar conclusiones. Todavía existen detalles que deben revisarse a partir de los resultados de la investigación. Al parecer, las muestras fotográficas eran bastante limitadas tanto en su cantidad como en su calidad.

Sin embargo, parece que los resultados son lo suficientemente confiables como para que esa línea de investigación, por el momento, prospere. Habrá que ver cómo se desarrolla.

vía The Next Web

fuente MIT Technology Review

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