Gracias a la Alianza Mexicana contra el Fracking (AMF), se exhibió en la Cineteca Nacional el documental de Josh Fox del 2010: Gasland. Un polémico trabajo de investigación –nominado al Oscar en el año que se estrenó– que muestra los problemas a los que el pueblo estadounidense se enfrenta gracias a un proceso de extracción de gas de lutitas (o gas shale, gas natural, pues) llamado fractura hidráulica, mejor conocido como fracking.

-¿Y qué es el fracking?– nos preguntan.

Pues bien, en resumen, según la información de Josh Fox y AMF, es un proceso que se usa para extraer el gas natural atrapado en el subsuelo, sedimentos de esquisto (roca) y otros materiales orgánicos bajo la superficie. Primero, se hace una perforación horizontal que puede llegar hasta los 1,500 metros. A partir de este primer pozo se pueden realizar más perforaciones. A continuación, se inyecta a presión una mezcla de arena, agua (de la cual se requieren de 9 a 29 millones de litros) y químicos para fracturar la roca y permitir que el gas sea extraído. Debido a que la presión se reduce, el proceso tiene que ser repetido una y otra vez. Se puede repetir hasta 18 veces este proceso.

Les dejamos esta pequeña infografía para que entiendan mejor el proceso:
 

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A partir del fracking, como lo exhibe el activista Josh Fox, surge el gas junto con una serie de problemas ambientales y de salud que llegan a ser irreversibles en algunos casos. Una vez que ocurre la fractura hidráulica, se puede mezclar el agua potable de las fuentes cercanas con todos los químicos, poniendo en riesgo a la fauna local y los habitantes.

Por si fuera poco, el “agua producida” –el agua que surge de la superficie a partir de la mezcla– se hace totalmente inútil y, con los químicos que contiene, se rocía al aire para que se evapore. Además, el proceso contamina el aire con índices abrumadores de agentes que se sospechan como cancerígenos, como el benceno y el bisulfuro de dimetilo, sin mencionar la emisión de metano, que desplaza el oxígeno de tus pulmones, y ozono, un agente muy oxidante.

Para que se hagan una mejor idea de los problemas que provoca esta contaminación, les damos algunos ejemplos. Los éteres de glicol (familia de alcoholes) son sustancias usadas para la fractura. Consumidas de manera frecuente pueden provocar malformación de embriones, toxicidad testicular, anemia y la destrucción de glóbulos rojos. Estos químicos pueden encontrarse en solventes (la mayoría de uso industrial). Además, la mezcla contiene bario y estroncio, elementos nocivos para la salud si uno expone constantemente a ellos. Finalmente tenemos el tolueno, químico que también, si se mantiene expuesto constantemente, resulta dañino. Esos son algunos componentes de los casi 900 del total que se usa para la mezcla del fracking. La mezcla, en lo general, resulta tóxica para el organismo humano, así como la exposición permanente a los contaminantes del aire generados en el proceso.

Lo que el fracking ha logrado en Estados Unidos y los demás países que lo han aplicado como Canadá, España y Rumania, es disminuir el agua disponible para el humano y los ecosistemas, así como la contaminación de fuentes de agua potable, fauna enferma o muerta y ha provocado la emisión de contaminantes de la atmósfera.

Fracking-mapa

Este tipo de consecuencias son tratadas en el documental de Josh Fox, quien registró todo en un viaje desde Pensilvania hasta Nuevo México y Texas con el objetivo de averiguar qué ocurre con el fracking. A lo largo de este viaje, donde encuentra cientos de miles de pozos, pone en evidencia los riesgos a los que se exponen los vecinos en menor o mayor medida afectados por estos sitios de fractura en estados como Colorado, Luisiana y Wyoming.

Ahora, quizá se pregunten qué tiene que ver el fracking con México. Al concluir la función en la Cineteca tuvimos la oportunidad de participar en una sesión de pregunta-respuesta con algunos integrantes de la AMF (compuesta por más de 19 organizaciones), como Aroa de la Fuente de Fundar, Beatriz Olivera de Greenpeace y Claudia Campero de Food and Water Watch. Estos activistas nos informaron que ya hay seis pozos de exploración confirmados en la frontera de Texas con Coahuila. Además, se cree que en Veracruz y el centro de Coahuila hay yacimientos rescatables. En una breve entrevista concedida por Claudia Campero, nos comentó que principalmente en Coahuila, gobernado por Rubén Moreira, ya suena la aplicación del fracking; en Tamaulipas, Nuevo León y Veracruz también, pero en menor medida.

El gas se está convirtiendo en un recurso de transición ante la búsqueda de fuentes energéticas más baratas, no solo para nuestro país, sino también para el mundo. Pero, justo al comprender el impacto tan negativo que tiene un método como la fractura hidráulica, a pesar de la derrama económica y la generación de empleos que pueda traer este método, se debe de buscar y plantear alguna alternativa que no sea tan costosa en términos ambientales, de salud y económicos, –como se puede ver que ocurre en Estados Unidos– pues sí hay opciones.

Actualmente, la AMF, formada por organizaciones como Greenpeace, Sendas, Fundar, Equipo Pueblo, Frente Amplio Ambientalista y El Poder del Consumidor, busca dar a conocer lo más amplio posible el fracking y todo lo que ocurre a su alrededor. Pueden encontrar más información de la alianza en nofrackingmexico.org, donde también podrán ver más sobre el fracking, así como demandas y propuestas de la alianza respecto a la explotación de los energéticos.

Finalmente, Josh Fox presentó Gasland Part II en abril de este año. Pueden ver más sobre la secuela en gaslandthemovie.com y por aquí pueden ver Gasland para que se hagan una mejor idea de la fractura hidráulica y los efectos que llevó a Estados Unidos.

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