La supuesta empresa de servicio a domicilio especializado en alimentos y bebidas de Miguel Islas recaudó casi un millón de pesos que no irán a parar a ningún lado.

La semana pasada nos enteramos a través de Expansión que el proyecto de Miguel “Mick” Islas, Foodies hospedado en la plataforma de crowdfounding ha defraudado a sus 188 inversionistas. Algunos de ellos llegaron donar 5,000 pesos a cambio de acciones de la futura startup, sin embargo, desde agosto pasado los fondeadores no han recibido noticia alguna de Islas. Lo último que supieron a través de un correo electrónico era que la ejecución legal del proyecto sería llevado por la firma Legalix, la cual niega toda relación con Foodies.

Los directivos de la empresa de crowdfounding, sacaron hace unos días un comunicado donde puede leerse:

 

carta-fondeadora

De acuerdo con Fondeadora, el proyecto de Islas se consolidaría como un servicio bajo demanda para restaurantes y se encargaría de gestionar la logística de entrega de estos. Lo más sorprendente es que a la semana de haberse creado, Foodies ya contaba con 500,000 pesos de inversión y para el final de la campaña consiguió 963,202 pesos. Y aunque de acuerdo con los términos de la compañía de fondeo, ellos no se hacen responsables del cumplimiento de las recompensas, Norman Müller, director general de Fondeadora, decidió -tal como señala la carta- proceder legalmente contra Miguel Islas. Es importante señalar que el modelo de inversión a través de fondos que utiliza la empresa es igual al de otras empresas internacionales como Kickstarter, y por lo tanto no tiene ningún deber con los inversionistas.

¿Cómo se dieron cuenta del fraude?

A medida que el proyecto de Foodies avanzaba, los paquetes de recompensas que ofrecía se empezaron a agotar, por lo tanto, Islas comenzó a ofrecer el 1% de las acciones de la empresa bajo la promesa de que los inversores obtendrían rendimientos en cuanto la empresa comenzara a operar y generar ventas. Al poco tiempo, ofrecían paquetes de 5,000 pesos o 3,000 pesos pero ahora a cambio del 0.480%. Obviamente esto sucedió porque se empezaron a quedar sin compañía.

Kangou-logo
Miguel Islas es también fundador de Kangou, la empresa de servicio a domicilio bajo demanda en bicicleta.

Gracias a un “fondeador que detectó esta anomalía, sabemos que Foodies alcanzó a vender entre el 70 y 80% de la compañía a través de sus paquetes de acciones. Incluso, otro de los defraudados conocía el domicilio de Islas y asegura que lo fue a buscar pero ya nadie vive ahí.

Por su parte Ernesto Mier, Cofundador y CEO de Legalix, declaró igualmente par Expansión que:

“En relación con la nota publicada hoy respecto al proyecto Foodies, en la que se menciona a nuestra empresa, queremos aclarar que nunca se cerró la contratación de LEGALIX por Foodies o por Miguel Islas, el creador del proyecto. En su momento, presentamos una cotización a Foodies para la elaboración de la documentación legal correspondiente. Miguel Islas a nombre de Foodies, sin darnos aviso, informó por correo electrónico a los fondeadores que LEGALIX sería responsable de la implementación de la estrategia legal. Sin embargo, nunca formalizamos una relación de trabajo con Foodies”.

Definitivamente este es un golpe para el sector  que será difícil de procesar. Fondeadora tendrá que modificar de alguna manera su contrato para que los emprendedores puedan subir sus proyectos a la plataforma y que los fondeadores ya no se sientan defraudados. Es importante resaltar, a caso, que el modelo de Miguel Islas se salía de las reglas de Fondeadora al ofrecer acciones, pero gracias a que mantenía una buena reputación en el medio, consiguió que ésta accediera a este trato. Norman Müller insiste en que esta será la última vez que se permiten este tipo de acciones. Según el Reporte Nacional de Inclusión Financiera de 2016, la industria del fondeo colectivo creció 495% entre julio de 2011 y junio de 2015, gracias a las 4,081 campañas que fueron fondeadas hasta esa fecha recaudando un total de 256 millones de pesos.

El ecosistema emprendedor mexicano es complejo en este sentido. La confianza financiera, en términos de inversión, siempre es un tema que permea desde los sistemas de fondeo hasta las grandes inversiones de capital privado. Y aunque año con año muestra un incremento favorable, lo cierto es que tanto las grandes compañías que buscan invertir en pequeños emprendimientos, como los pequeños fondeadores, hoy van desconfiar un poco más en el sector.

fuente Expansión

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