Su estructura está compuesta de micelio y puede desintegrarse por completo.

El desarrollo de drones no sólo implica mejorar su desempeño, sino también de hacerlos cada vez más difíciles de detectar, sobre todo cuando se trata de misiones de espionaje. Es por ello que ya se trabaja en el uso de nuevos materiales que le permitan a estos vehículos desaparecer sin dejar rastro.

Un grupo de investigación del AMES Research Center de la NASA, logró crear un drone “biodegradable” capaz de desintegrarse. El aparato tiene cuatro rotores y su chasis está hecho base de un material conocido como micelio, el mismo que conforma la estructura vegetativa de los hongos.

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La estructura del drone está hecha del mismo material que el cuerpo vegetativo de los hongos

La compañía Ecovative Design se encargó de cultivar los hongos y darle forma a la estructura del drone. Posteriormente, el cuerpo del aparato se cubrió con hojas de celulosa cultivadas por bacterias en un laboratorio, a las cuales se les dio un revestimiento con proteínas clonadas a partir de la saliva de avispas (que los insectos utilizan para impermeabilizar sus nidos).

Evidentemente todavía hay algunas partes del vehículo que no son orgánicas, como los motores y las hélices, algo que terminaría por revelar la existencia del dispositivo. Sin embargo, ya se ha conseguido que incluso los circuitos se impriman en tinta de nanopartículas de plata, haciéndolos más biodegradables.

El equipo responsable del proyecto publicó en su página web los detalles del proceso de desarrollo de este drone, haciendo disponibles los planos para cualquiera que esté interesado en crear uno propio.

vía New Scientist

fuente IGEM

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