La organización internacional Solving The E-Waste Problem (StEP) publicó un mapa en donde específica las cifras de desperdicio electrónico en todo el mundo. En general, sólo una mínima cantidad de estos desperdicios se reutilizan o se manejan responsablemente. Con el crecimiento en el consumo de bienes electrónicos en México, el desperdicio se ha multiplicado. ¿Qué está haciendo nuestro país para tratar este problema?

¿Qué es el e-waste?

En pocas palabras se trata de todo desperdicio que involucre circuitos alimentados por una batería o cualquier fuente de energía eléctrica. De manera que no sólo los smartphones y las tablets entran en la definición, sino también los electrodomésticos, los juguetes y cualquier otro dispositivo electrónico que se use en la casa o en el trabajo.

Los elementos que debemos considerar en el e-waste es que por un lado contienen sustancias que al almacenarse en grandes cantidades resultan altamente tóxicas para los humanos. Por el otro, sus componentes están hechos de metales que podría reutilizarse de distintas maneras; algunos de ellos, incluso, son metales preciosos como el oro, la plata o el paladio.

Los desperdicios electrónicos potencialmente contienen 60 elementos de la tabla periódica, cada uno de ellos con sus peculiaridades. Por ejemplo, cuando el cadmio se acumulan en un ambiente natural (como el que podría estar alrededor de un tiradero de basura o de un depósito de chatarra) puede convertirse en una sustancia muy tóxica, algo similar puede ocurrir con el mercurio. Por su parte, existen 40 metales valiosos en los desperdicios electrónicos que podrían reutilizarse, como el cobre, el cobalto, el indio y algunos metales preciosos.

E-waste-02

El e-waste en México

Con el crecimiento en el consumo de dispositivos electrónicos, evidentemente crecen los desperdicios. Llega un punto en el que tales desperdicios son tan grandes que simplemente los gobiernos no pueden pasarlos por alto. En el caso de México, se calcula que por cada habitante se producen 9 kilos de desperdicios electrónicos. No parece mucho si lo comparamos con los 29 kilos de Estados Unidos o los 21 de Japón; pero hay que tomar en cuenta que se trata de los dos países en los que más se consumen aparatos electrónicos. Por su parte, Brasil, un país latinoamericano que guarda varias similitudes con el nuestro, sólo produce 7 kilos de desperdicio por persona: un índice más bajo que el de México. Lo que hace que nuestro país sea el productor número uno de basura electrónica en la región de América Latina.

Como sea, sólo una pequeña parte del e-waste se maneja responsablemente. Del resto no sabemos nada. Ya sea que se aproveche por empresas clandestinas de recolección de basura, que acabe en los basureros comunes o en los cajones de los usuarios nostálgicos; lo cierto es que acaba por perderse. Como vimos, el mal manejo de los desperdicios es potencialmente peligroso para la salud de las personas. Además, el poco aprovechamiento de los metales ulteriormente impacta negativamente en nuestro ambiente. Mientras más minas se explotan, el metal residual que podría reutilizarse termina en la basura.

En México sólo existe un documento regulatorio: la Norma Oficial Mexicana NOM-161-Semarnat-2011, que establece la clasificación de residuos en general. Si bien el e-waste queda dentro de esta regulación, la norma no se especializa en este tipo de desechos. Conforme la era digital avanza los desperdicios electrónicos se acumulan. Sería absurdo que nuestro país esperase llegar a situaciones críticas como las de Estados Unidos o Japón (donde el 94% y el 82%, respectivamente, de los aparatos electrónicos terminan como desperdicio). Por ello, no podemos dejar de atender los criterios regulatorios apropiados que México debe seguir para manejar mejor sus desperdicios electrónicos.

Ciertamente lo óptimo sería contar con regulaciones y planes que nos ayuden a manejar de mejor manera todos los desechos. Pero en particular es importante ocuparnos del e-waste porque tiene sus particularidades y porque es un tipo de desperdicio que potencialmente crecerá de manera acelerada en los próximos años.

vía ALT1040

fuente StEP Initiative

temas