¿Yanga es realmente el primer libertador de América?

Yanga consiguió la libertad para su pueblo en México, pero siempre ha estado a discusión si fue el primero en conseguirlo América.

Quien esté un poco familiarizado con la Historia de México, no tardará en recordar el episodio que nos contaban de Gaspar Yanga en la primaria, secundaria o prepa: el negro cimarrón que consiguió liberar a su pueblo del yugo de los españoles en un lugar de Veracruz por allá de 1609, doscientos años antes de que el cura Miguel Hidalgo diera el grito de Dolores que llevaría a los pobladores de la Nueva España a la Guerra de Independencia.

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Bueno, sabemos que la verdad histórica y la verdad política de un país pueden estar a años luz de distancia una de la otra. Así el que es héroe hoy, es villano el día de mañana. El caso es que durante muchos años nos dijeron que aquel líder de la rebelión en Veracruz perteneciente a la familia real de Gabon, África, fue el primer libertador de América, ¿pero esto es necesariamente cierto?

De libertades a libertades

Poco o casi nada se sabe de Yanga o Nyanga antes de la rebelión de de los esclavos acontencida en 1609. Sin embargo, algunos historiadores como Adriana Naveda, señala, que el príncipe africano huyó de su amo hacia 1570 y se refugio cerca de Córdoba, liderando a un grupo de cimarrones que con el tiempo se iba haciendo más y más numeroso.

Este grupo rebelde tenía que asegurar su subsistencia asaltando los caminos y diligencias, pero cada vez eran más los esclavos que escapaban y se sumaban a la causa (se estima que el número empezó en 500 esclavos y termió rebasando los 1,000), por lo tanto los rumores de que se estaba planeando una revuelta para quitarle la corona al rey Luis de Velasco no se hicieron esperar. Al inicio el gobernante no le dio importancia pero conforme crecía el temor y los asaltos, terminó por llamar a españoles, criollos y mestizos a la guerra para aplacar la revuelta cimarrona.

El padre Francisco Javier Alegre en el segundo tomo de la Historia de la Compañía de Jesús en la Nueva España, se expresa en estos términos de Nyanga:

“Yanga era un negro de cuerpo gentil, bran de nación, y de quien se decía que si no lo cautivaran, fuera rey en su tierra. Con estos elevados pensamientos, había sido el primero en la rebelión desde treinta años antes, en que con su autoridad y bellos modos para con los de su color había engrosado considerablemente su partido”.

Los libros de historia coinciden en que estos negros rebeldes se asentaron en los alrededores del Cofre de Perote, la Sierra de Zongolica y la zona Omealca de Veracruz. Yanga llevaba más de 30 años viviendo en estas condiciones cuando las tropas (supuestamente pacificadoras), entablarían batalla con los rebeldes. La guerra reportó más derrotas que triunfo para la corona y, cansado de perder hombres, el virrey tuvo a bien negociar con Yanga y su comunidad la paz, concediéndole un asentamiento en lo actualmente es el pueblo de Yanga, pero que en aquel entonces terminó por llamarse San Lorenzo de los Negros.

Hacia 1980 Yanga envió un documento con once puntos claros para negociar la paz. Entre ellos se incluía la libertad de todos los que vivieran en su asentamiento, la creación de un pueblo gobernado por él y sus herederos la exclusión de los españoles (a excepción de los días de mercado) y una iglesia consagrada. A cambio de cumplir con estas condiciones, Yanga prometía vivir en paz, devolver, ojo aquí, a futuros cimarrones a sus dueños y prestar servicio de armas al virreinato cuando éste lo necesitara.

Anteriormente Nyanga había enviado una solicitud con once consideraciones que incluía la libertad de todos aquellos que vivieran en su asentamiento antes de 1608, así como la creación de un pueblo legítimo gobernado por él y sus herederos, la exclusión de los españoles de dicho pueblo (excepto los días de mercado) y una iglesia consagrada. A cambio, prometía vivir de modo pacífico, regresar a futuros cimarrones a sus dueños y prestar servicio de armas al virreinato cuando fuera requerido.

El Virrey Diego Fernández de Córdoba aceptó los términos a cambio de pagar un tributo anual y aceptar la presencia de un sacerdote que oficiara misas cada determinado tiempo. Así Yanga consiguió la “libertad” para los suyos. Sin embargo, no se trata de la primera revuelta de esclavos en América Latina y esto, además de los términos y condiciones señalados con anterioridad, ponen en tela de juicio el sobrenombre de “El primer libertador de América”.

Como señala Arturo Jiménez:

“Las rebeliones y huidas de esclavos negros se dieron desde su llegada misma al continente y hay muchas historias sobre los palenques o mocambos creados por los fugitivos durante la Colonia en países como Colombia, Venezuela, Cuba, Haití, Jamaica, Surinam o Brasil, con líderes como El Negro Miguel, Andresote, Juan Criollo, Sebastián Lemba, Barón, Nganga Zumba, Macandala o Cudjoe”.

De hecho el primer tratado de paz que se firmó entre un líder cimarrón y los representantes de la corona española en América, tuvo lugar en 1605, cuando Benkos Biohó firmó con las autoridades de Cartagena de Indias para que él y su gente fueran reconocidos como una población libre. Desafortunadamente, Benkos fue traicionado y el acuerdo no se terminó de concretar, sino hasta 1713.

Por otro lado, en 1580 y 1529, posteriormente, se documentó la existencia de pueblos autónomos como el quilombo dos Palmares en Brasil y el palenque la Ramada en Colombia, respectivamente. ¿Cuál es entonces la importancia de Yanga?

Tanto Benkos como Yanga, fueron los primeros cimarrones en negociar con la corona la libertad de su gente y fueron pueblos que se sostuvieron al margen de la autoridad del virreinato. En todo caso, lo que sí debemos aplaudir es la bravura de los cimarrones a lo largo del continente americano para defender lo que en principio es común a todos los hombres: la libertad.