El Caballero de Andrómeda cambió de sexo, pero eso no es ser incluyente.

Comencemos con un statement político “hacer a Shun mujer es un acto eminentemente machista”. No solo atenta contra el cánon de los Saints de Athena que son mujeres, sino que refuerza estereotipos negativos sobre la feminidad y la masculinidad… pero bueno, esto debo explicárselos como lo haría cualquier niño rata que se respete.

Primero fue el chisme

En la nueva versión de Netflix, Saint Seiya: Knights of the Zodiac, que llegará en 2019, Shun, el caballero de Andrómeda, será mujer. A los fans no les cayó en gracia, principalmente porque el personaje viola reglas que están en el cánon establecido en el manga por Masami Kurumada-sama (como el uso de máscaras en caballeros femeninos).

Pero bueno, el autor de este cambio, Eugene Son, se explicó diciendo que los tiempos han cambiado y así como los nombres de algunos santos de origen europeo o latinoamericano se han modificado, también cosas como el género de los protagonistas (bueno…de uno de ellos). Cito:

“Lo único que me preocupaba era que los Caballeros de Bronce son todos hombres. Ahora, la serie siempre ha tenido personajes femeninos fantásticos, dinámicos y fuertes, y se refleja en la tremenda cantidad de mujeres que sienten pasión por el manga y el anime de Seiya. Hace treinta años, un grupo de muchachos que luchaban por salvar el mundo sin chicas alrededor no era gran cosa. Ese era un defecto. Hoy el mundo ha cambiado. Es normal ver a chicos y chicas trabajando lado a lado. Estamos acostumbrados a verlo todos los días. Bien o mal, la audiencia podría interpretar un equipo sólo de hombres como que nosotros estamos intentando hacer una declaración sobre algo: y tal vez hace 30 años no había problemas al ver a un grupo de chicos peleando para salvar al mundo sin mujeres alrededor. ¿Pero hoy? No es lo mismo.”

Son tiene razón, actualmente se ve anticuado un equipo de varones que salvan a una diosa/mujer de todas las veces que se entrega/sacrifica para salvar a la humanidad de los planes de alguno de sus malévolos parientes divinos (ya sean Eris, Hades, Poseidón o ¿Abel?). Pero, ¿es que no hay muchísimas mujeres poderosas en el mundo de Saint Seiya como para no tener que recurrir a volver a un caballero de bronce en mujer? La respuesta es: no, no hay (esto no quita que Son sea hipócrita en su argumentación). Pero no me crean luego luego, permítanme explicar por qué:

Las mujeres de Saint Seiya

Aunque Saori Kido es una pieza fundamental (y pelea como Athena en la batalla contra Hades) su principal función narrativa es la de ser la dama a la que hay que salvar (tanto, que muchos teníamos ganas de explotar cada vez que llegaba un personaje malévolo y la primera reacción de Saori era “llévame, pero deja al mundo en paz”… cosa que nunca le funcionó, pues se la llevaban pero no dejaban al mundo en paz). Así que Saori será muy diosa y muy poderosa pero no es un rol femenino empoderado.

Luego tenemos otras mujeres como Pandora o Hilda de Polaris, mujeres fuertes pero que, desgraciadamente, tienen una función de ser “puentes” para desencadenar el poder o invocar la presencia de dioses varones. Ambas tienen “amos” y ambas dependen de órdenes para funcionar. (otra vez, fallaron como roles femeninos empoderados).

Por otro lado, existen los santos mujeres como Marín de Águila (la maestra de Seiya), Shaina de Ofiuco/Cobra (la maestra de Casius) o June de Camaleón (correligionaria de Shun) quienes son guerreras poderosas que están enmascaradas… pero, ¿por qué están enmascaradas? La razón es esta:  Resulta que en la antigüedad solo había santos varones, y luego, por algún motivo, se aceptaron mujeres pero debían cubrir su rostro para “abandonar su feminidad” y, así, ser tratadas en las mismas condiciones que los varones (es decir, se volvían varones para efectos de la lucha). Ver su rostro desde entonces está prohibido y las mujeres que sea vistas se deben considerar agraviadas  y deben “o amar o matar al hombre que las vio”. El castigo es eminentemente machista (o eres su esposa o lo matas porque “te ultrajó”, o sea, te quitó “valor”) y además la ley misma exige a las mujeres “abandonar su género” para ser caballeros (¿quieres ser un Saint de Athena?…deja de ser mujer y vemos).

No solo es problemático que para Kurumada (y la diosa Athena que creó) el género resida en la cara sino que, además, un efecto de esto es que a las mujeres nunca se las ve sufrir en la batalla (no así los hombres) o reaccionar de ninguna manera, ¿qué clase de pelea es igualitaria si uno de los guerreros no puede mostrar sus expresiones y el otro sí? Pero bueno, no discutamos contra la ley de la bondadosa y machista Athena (y es ella, porque Poseidón deja que Thetis de Sirena ande sin máscara) sino la función de los Saint mujeres. Al parecer, son guerreros poderosos, ( y son guerreros porque “renunciar a su género” aquí, de hecho, significa volverse hombre, no ser algo “neutro”), pero no lo suficiente como para ocupar un lugar como protagonistas en la historia principal.

Por último están personajes como Seika, Esmeralda, Eurídice, Miho o Shunrei que son encarnaciones de las funciones más tradicionales y machistas de las mujeres (son apoyo moral de los personajes masculinos, sirven como potenciador del hombre que las quiere, tienen labores de cuidado y solo sirven como objetos emocionales pero no como agentes activos de la historia).

¿Por qué entonces creo que volver a Shun es machista cuando parece ser el primer acto de justicia (volver a una mujer con el rostro descubierto un agente activo en la historia)?

¡Guionistas sin carácter!

Una mujer que viola la ley de Athena y lucha como mujer a lado de sus compañeros es un mensaje muy poderoso… ¿por qué entonces Shun mujer es machista? Por el simple hecho de que Shun es el caballero de la armadura rosita, el caballero bello, el tierno, el que muestra debilidades, el que debe ser salvado por su hermano Ikki, el que cuida de otros caballeros… Todo esto son funciones y valores que el machismo relega al género femenino y que un caballero de Athena los encarnara era algo interesante.

Shun es protagonista de momentos homoeróticos que en occidente crearon mucha controversia como cuando dio calor a Hyoga con su propio cuerpo o cada vez que presenta la relación de hermano menor (idealizada en oriente) con su hermano Ikki, en la que no hay tapujos al momento de mostrar el amor fraterno de ambos y la debilidad que tiene Ikki por proteger a su hermano y mostrar el cariño que le tiene (algo muy chocante en occidente también, donde los hombres no acostumbran a mostrar así sus sentimientos por otros hombres).

Así que volver a Shun mujer es hacer que un personaje tan ajeno a nuestra cultura, de repente, encaje en ella. Claro, Shun mujer puede usar armadura rosita, puede dar calor y cuidados a sus compañeros varones, puede recibir gestos de afecto de su hermano mayor, y, sobre todo, puede ser salvada. ¿Por qué no volver a Shiru mujer, o a Ikki mismo… qué tal Seiya? El problema no es que un santo de Athena sea mujer, es que volvieron mujer al santo más femenino, atentando con la formulación de otras propuestas de masculinidades. En este sentido Son se contradice, dice que es anticuado ver a un grupo de hombres salvando a una mujer, ¿no es anticuado que la única protagonista femenina también sea salvada, sea vulnerable y tenga armadura rosita?

Y no es que la vulnerabilidad o necesitar eventualmente ser salvado sea algo negativo, todo lo contrario, el mundo necesita a más hombres y mujeres que muestren su vulnerabilidad y sean más empáticos con la de otros, pero ¿no por eso era tan positivo que un personaje varón encarnara estas actitudes y su superposición?, ¿no era esa la gran virtud de Shun?, ¿por qué poner a una mujer en este que es un lugar común y que hasta podría recalcar prejuicios sobre la feminidad?

Shun tiene sus propias fortalezas y su propia forma de demostrar su fuerza y como varón representaba otra manera de la masculinidad que no es la “tradicional” del machismo, una propuesta más interesante habría sido poner a una mujer que encarnara otros modos de ser de la “feminidad”.

Con esta propuesta, no solamente no se ha conquistado ninguna batalla en el terreno de la representación femenina sino que, además, se dio un paso atrás con el terreno ganado (y sí, como fan, personalmente esperaba ver otra vez mis momentos homoeróticos favoritos… la neta).

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