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Top 9: Ranking de las películas de Quentin Tarantino

Nuestro colaborador Marco Ortiz realizó un ranking de las películas del director estadounidense, sin meter todavía a Once Upon a Time in… Hollywood (porque todavía no la ha visto).
Un ranking de las películas de Quentin Tarantino. (Foto: Miramax Films)

La historia de Quentin Tarantino no solo es la de uno de los pocos directores reconocidos por todo el mundo, también es la de un geek obsesivo del cine y la televisión que trabajaba en un videoclub y que ahora es un referente obligado de la cultura de nuestro tiempo.

Si bien todas sus películas valen la pena, no está demás preguntarse cuál es la mejor y cuál es la peor. A continuación les presentamos una propuesta de ranking de sus obras como director. Recuerda que habrá varios SPOILERS.

9. Death Proof (2007)

Una cinta de apenas 113 minutos en la que Tarantino expresa dos de sus mayores obsesiones: las persecuciones de autos y los dobles de cine. Death Proof es la historia de un asesino en serie y doble de cine con un estilo muy particular, estrella su auto “A Prueba de Muerte” contra los coches ocupados por mujeres jóvenes. A diferencia de los personajes de las cintas mencionadas en próximos párrafos, los protagonistas de esta historia son de lo más genéricos, salvo el de Zöe Bell y sus acrobacias sobre el cofre del auto. Misoginia y muscle cars se mezclan en una breve, poco relevante, pero emocionante cinta.

8. Jackie Brown (1997)

Hasta la más anodina película de Tarantino es interesante. Por su asociación con una traficante de armas, una azafata se mete en problemas con la policía, por lo que se ve obligada a tejer una red de mentiras en la que ella misma termina enredada. Además de un reparto y banda sonora estelares, Jackie Brown se suma al cine de corazones rotos (a veces literalmente) del director: Melanie traiciona a Ordell, Louis Gara traiciona y mata a Melanie, Ordell traiciona y mata Louis Gara, y Jakie traiciona a todos, incluso a su enamorado, Max Cherry.

Las traiciones comienzan desde el propio Taratino, que en su cine posmoderno defrauda las expectativas de los personajes tipo. Ordell (Samuel L. Jackson) se comporta como si fuera el gran traficante de armas, pero solo es un minorista de mala muerte. Max Cherry (Robert Forster) quiere ser el caballero de armadura blanca de Jackie Brown (Pam Grier), pero solo es una extensión de la burocracia que el pantalón hasta el ombligo. Para completar el cuadro, la propia Jackie parece una heroína de acción que incluso empuña en algunas ocasiones armas de fuego, aunque nunca llega a dispararlas. En Jackie Brown se observa el agotamiento del estilo de cine independiente estadounidense en Tarantino. Interesante, pero todavía no es lo mejor que veríamos del director de Knoxville, Tennessee.

7. Django Unchained (2012)

La primera incursión de Tarantino en el género western en plena forma, con las actuaciones de Jamie Foxx, Leonardo DiCaprio y Christoph Waltz. Django (Jamie Foxx) es un esclavo negro liberado por un alemán de nombre King Schultz, antes de la guerra civil estadounidense. Con la ayuda Schultz, Django se convierte en un cazarrecompensas que buscará liberar a su esposa Broomhilda del plantío de algodón donde la tienen.

La figura del vaquero afroamericano se apropia de símbolos de los blancos: es el protagonista de un western que, como señala el cazarrecompensas Shultz, repetirá la hazaña de Siegfried de rescatar a una Broomhilda, tal como pasa en una ópera de Wagner, la cual los nazis incorporaron entre sus manifestaciones culturales emblemáticas durante la Segunda Guerra Mundial.

6. Hateful Eight (2015)

En su segundo western Tarantino hace una sangrienta alegoría de Estados Unidos. Ocho pistoleros de dudosa reputación quedan atrapados por una tormenta de nieve dentro de una cabaña. Un afroamericano, un mexicano, una mujer… Tarantino evita el maniqueismo que caracteriza a las historias de discriminación. La violencia dictada por la desconfianza mutua y las dinámicas de poder no se hace esperar. A los viejos y confiables Samuel L. Jackson, Kurt Russell, Tim Roth, Michael Madsen y Zöe Bell se suman Jennifer Jason Leigh (con una tremenda actuación), Channing Tatum y el mexicano Demián Bichir.

5. Once upon a Time in Hollywood (2019)

(De nuevo: SPOILERS) La que es quizá la penúltima película de Quentin Tarantino cuenta la historia de la entrañable relación amistosa y de trabajo entre Rick Dalton y Cliff Booth. Dalton es un actor que en una época gozó de gran fama en cine y televisión pero que ahora vive su descadencia profesional. Mientras que Booth es el doble de escenas de acción de Dalton, una especie de héore desconocido. Coincidencias llevan a este par a prevenir el asesinato de su vecina Sharon Tate y sus amigos a manos de la Familia Manson, un culto de chicos hippies encabezado tras bambalinas por Charles Manson.

Para bien o para mal, en esta cinta, Tarantino subvierte varias las expectativas que hemos desarrollado con respecto a su cine: la violencia es breve, el guion es casi lineal, las historias se entrelazan hasta el final, los héroes no tienen viscerales motivaciones como la venganza, y lo más importante, sus antagonistas son particulamente patéticos.

Mucho se ha dicho sobre el significado cultural de los asesinatos de la Familia Manson. La escritora Joan Didion denómino el 9 de agosto de 1969 (la fecha de los homicidios de Tate y amigos) como la noche que finalizaron los sesenta. Sin embargo, al mostrar a los jóvenes hippies confusos, cobardes y fracamente mecos, Tarantino los desposee, aunque sea momentáneamente, de ese poder simbólico. El director viaja al pasado, pero como los Avengers en Endgame, no puede cambiarlo, lo más que puede hacer es traer al presente algunos de sus tesoros: el spaghetti western que tanto disfruta, las gloriosas patas de Bruce Lee, así como la generosa y despreocupada sonrisa de Sharon Tate.

4. Inglorious Basterds (2009)

Ubicada durante la Segunda Guerra Mundial, Inglorious Basterds cuenta dos historias: por un lado, una mujer judía dueña de un cine que busca tenderle una trampa a Adolf Hitler y a la primera plana del Partido Nazi; y, por otro, un grupo de soldados judíos, alemanes y estadounidenses que torturan y matan a soldados del Tercer Reich. Desde la primera escena, la película te atrapa y no te suelta hasta el final.

Tarantino celebra el poder del cine para congregar a las masas y transformar el mundo.

3. Pulp Fiction (1994)

Sin duda, una de las películas más emblemáticas de los noventa y la favorita de la crítica. Pulp Fiction es la cinta que consolidó a Tarantino como el director a seguir. No es fácil hacer una semblanza clara de la colección de historias fragmentadas y entrelazadas de Pulp Fiction. Basta decir que unos matones, la esposa del jefe de ellos, los asaltantes de un restorán, y un boxeador que está por conseguir el dinero para abandonar su carrera son los protagonistas de esta historia llena de momentos memorables: la charla sobre cómo llaman a la hamburguesa Cuarto de Libra con Queso en otro país, el baile entre Mia y Vincent, el monólogo del militar interpretado por Christopher Walken y un largo etcétera.

Además nos dio un maravilloso meme, gracias a uno de los sicarios más mentecatos y queridos del cine, Vince Vega, interpretado por John Travolta.

2. Reservoir Dogs (1992)

El robo a un banco fracasó estrepitosamente -uno de los delincuentes recibió un balazo en el abdomen- porque uno de los involucrados traicionó al grupo. Reservoir Dogs trata sobre los asaltantes que quieren descubrir al “judas” entre ellos. Hay muchos aspectos sobresalientes de la película que puso por primera vez en los reflectores a Tarantino, pero a mí me llaman la atención dos: su escenografía y tomas que dan una idea de teatralidad y el aspecto fragmentario de su trama, es decir, la historia se cuenta en desorden. Se trata de un recurso que el director utiliza en varias de sus películas con resultados distintos: en Pulp Fiction le da dinamismo, en Hateful Eight me parece tramposo y soso, pero aquí es magistral.

SPOILERES: como espectadores, de entrada, descartamos a Mr. Orange por ser quien fue herido, sin embargo es hasta después de la mitad de la película que nos enteramos que el tiro lo recibió casi de manera fortuita. Es entonces cuando nos “cae el veinte” de que el traidor es precisamente él. Creo yo que esta cinta es la declaración más poderosa de Quentin Tarantino, no solo por su sanguinaria violencia (veremos correr aún más litros de sangre en la filmografía de Tarantino y en toda la historia del cine), sino por un detalle que recorre y caracteriza toda su obra: el uso de tonos contrapuestos. Explico a lo que me refiero con esta escena:

El matón psicópata de Mr. Blonde tortura a un poli al ritmo de “Stuck in the Middle With You”. La violenta acción mostrada se contrapone a la música alegre. Mucho se ha especulado sobre por qué Tarantino recurre con frecuencia a este recurso. Que si busca generar incomodidad, que si quiere mostrar que a final de cuentas es solo una película, etc. Lo cierto es que el efecto de tonos contrapuestos deja un impacto inolvidable en el espectador. Es por ello que la canción de Steelers Wheel por siempre nos remitirá al actor Michael Madsen bailando de manera hilarante con una navaja.

1. Kill Bill volúmenes 1 y 2 (2003 y 2004 respectivamente)

Tarantino ya le había dado todo lo que le tenía que dar a la estética del cine independiente estadounidense, era necesaria una reinvención, pero en sus términos. Llega Kill Bill volúmenes 1 y 2 con los que el director se instala en el mainstream mundial para siempre.

Una mujer abandona la mafia de asesinos a la que pertenece y decide comenzar una vida lejos de ellos. El día de su boda, sus exasociados reaparecen, acaban con todos y la dan por muerta a ella. Grave error. Años después, la mujer únicamente conocida como “the Bride” (la Novia) despierta del coma que le provocaron y decide cobrar la venganza más épica en la historia del cine. Blanco y negro, luces y sombras, animación y demás. Tarantino no escatimó en recursos y con ello nos deja claro algo: a diferencia de la mayoría de las películas, que aterrizan sus planteamientos en un mundo similar al real; las películas de Tarantino tienen como referente otras películas. Por eso la cantidades ridículas de sangre, los clichés (y sus subversiones), los rompimientos de la cuarta pared y demás. Porque sus obras son una celebración del cine en el cine.