El premio es un reconocimiento a las actividades en favor de la infancia de los dos galardonados.

Malala Yousafzai, activista paquistaní de 17 años, y Kailash Satyarthi, activista indio, han sido merecedores del premio Nobel de la Paz 2014. De acuerdo con el comité encargado de nombrar a los ganadores del galardón, ambos han destacado en la lucha a favor de permitir que todos los niños de sus respectivos países puedan acceder a la educación, además de impulsar medidas en contra de la opresión infantil.

Thorbjon Jagland, presidente del Comité del Nobel, indicó que, en el caso de Satyarthi, él ha “mostrando gran valor personal” y, como Gandhi:

“Ha liderado varias formas de protesta y manifestación, todas pacíficas, centrándose en la grave explotación de los niños para obtener beneficios financieros.”

Kailash Satyarthi es un activista de 60 años, quien encabeza la organización Global March Against Child Labor (Marcha Mundial Contra el Trabajo Infantil), un grupo de 2,000 asociaciones sociales presente en 140 países. De acuerdo con el comité, Satyarthi ha colaborado en  ayudar a miles de niños tratados como esclavos por sus patrones a recobrar su libertad.

“Algo que nació en la India ha ido creciendo y es ahora un movimiento mundial contra el trabajo infantil. Le doy las gracias al comité del Nobel por este reconocimiento del sufrimiento de millones de niños”, dijo Satyarthi en su primer declaración posterior a anunciarse el reconocimiento.

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La imagen oficial de los ganadores del Nobel de la Paz

En cuanto a Malala, quien se ha convertido en la persona más joven en ganar un Nobel, el mismo Jagland destacó que a pesar de su juventud, ella ha realizado una gran lucha por mejorar la situación de las mujeres en Paquistán;

“[Malala] ha luchado por el derecho de las niñas a la educación y ha mostrado con su ejemplo que los niños y los jóvenes también pueden contribuir a mejorar sus propias situaciones, su actividad la ha hecho bajo las más peligrosas circunstancias. Mediante su lucha heroica se ha convertido en una destacada portavoz de los derechos de las niñas a la educación”, declaró Jagland.

Malala cobró fama mundial en el 2011, cuando estuvo a punto de morir por una serie de ráfagas de bala que la impactaron, una de ellas en la cabeza, como represalia del Talibán. El régimen se encontraba reacio a aceptar las manifestaciones cada vez más mediáticas de Malala, que incluían un blog en un portal de la BBC, donde manifestaba su postura a favor de que las niñas pudieran recibir la misma educación que los hombres en su país. Después de salir del hospital, ella declaró:

“Pensaron que las balas nos acallarían, pero fallaron. Entonces, de entre el silencio surgieron miles de voces. Los terroristas pensaron que cambiarían nuestros objetivos y frustrarían nuestras ambiciones, pero nada cambió en mi vida salvo esto: la debilidad, el temor y la desesperanza murieron. Nacieron la fortaleza, el poder y la valentía.”

Jagland consideró que es importante que un hindú y una musulmana reciban el premio juntos, porque se demuestra que la lucha por la educación y contra el extremismo es una causa común, que debe de unir a las personas sin importar país o religión.

fuente Nobel Prize

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