El curioso robot hexagonal busca atraer el interés de los más pequeños. 

Hablar de Java, C++, SQL e incluso Python o Ruby puede ser todo un reto para el neófito en programación. Sin embargo, en los tiempos que vivimos, cada vez es más necesario dejar de ser un analfabeta del código. Por lo anterior, no es raro conocer diferentes proyectos que buscan interesar y enseñar a los niños sobre nociones de programación desde edades muy tempranas, como Code-A-Pillar, la oruga de juguete para aprender programación de Fisher-Price .

Uno de los proyectos más interesantes en este sentido es Root, un robot desarrollado por el Wyss Institute de la Universidad de Harvard, el cual tiene como fin atraer a los más pequeños al mundo de la programación. Root es un robot hexagonal, similar a un Roomba, que se vincula por medio de una app a una tablet desde la cual puede controlarse.

root

El robot, que cuenta con un sistema que le permite desplazarse sobre paredes, debe colocarse sobre un pizarrón blanco, que servirá –a manera de pantalla– como el espacio donde Root, gracias a un plumón que se incrusta en su lomo, ira dibujando trazos, o borrándolos, de acuerdo con los comandos que le den sus usuarios. Inicialmente, los comandos se presentan mediante iconos, pero mientras el usuario va aumentando sus conocimientos en programación, se puede cambiar a una interfaz en modo texto.

La idea del instituto de la Universidad de Harvard es atraer a más jóvenes al mundo de la programación. Sobre todo porque calculan que, para el año 2024, se necesitarán más de 1 millón de programadores. Al ritmo actual, no se conseguirá contar con esa cantidad de expertos en código.

“A pesar de que vivimos en un mundo digital, las escuelas no enseñan a programar. Estados Unidos necesita programadores para ser competitivo -calculamos que 71 por ciento de los nuevos empleos en ciencia, tecnología, ingeniería y matemática van a estar centrado en torno a la codificación. Si podemos resolver este problema, este será un gran paso adelante para nuestro país”, indicó Zivthan Dubrovsky, del Wyss Institute.

No cabe duda que el código es lo de hoy… y también lo del mañana.

vía Engadget

fuente Wyss Institute

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