Celebrando un aniversario más del “gran cronopio” recordamos una de sus facetas menos conocidas: ser un personaje de historieta.

En 1969 Julio Cortázar publicaba en México ese encantador collage literario conocido como Último Round, donde mezclaba microrelatos, fotografías, ensayos y poemas, variando la tipografía y el sentido de lectura de los textos a veces con sólo dar vuelta a la página, creando una experiencia única para el lector. Al mismo tiempo, Guillermo Mendizábal –en colaboración con el dibujante Rubén Lara– hacía lo propio, actualizando y tropicalizando a Fantomas, el irresistible y sádico villano de los folletines franceses de principios del siglo XX, un elegante ladrón y asesino sin escrúpulos, que fue transformado en su versión de historieta nacional en un irresistible antihéroe, rodeado de 12 chicas voluptuosas que lo atendían (cada una representada por un signo del zodiaco), genios científicos y extraños enemigos dignos del Santo o Chanoc.

fantomas
El clásico encabezado de Fantomas

A pesar de que en ese momento era difícil pensar que el autor de Rayuela tendría en algún momento una relación con el cómic que publicaba Editorial Novaro, tan sólo un par de años después Cortázar abandonó brevemente el mundo real para trasladarse a las viñetas e intercambiar palabras con “la amenaza elegante”, quien le devolvió el favor poco después apareciendo en un cuento del argentino.

Durante esos años floreció enormemente la actividad literaria en América Latina, por lo que los cómics también se vieron alcanzados por ese empuje. Los sesenta y los primeros años setenta vieron florecer varias historietas y tiras cómicas latinoamericanas excepcionales, que arrastraban una influencia literaria en sus páginas: Mafalda, Los Supermachos, Los Agachados, Boogie el aceitoso, Aníbal, 5 por mencionar algunas, son claros ejemplos de lo dicho.

Si bien, Fantomas en un inicio se alejaba un poco de ello, dejando más espacio a las aventuras, muchas de ellas similares a las protagonizadas por James Bond o Diabolik (del que Fantomas toma muchos de sus elementos), con el paso del tiempo el editor del título, el poeta costarricense Alfredo Cardona Peña, comenzó a meter mano en los argumentos mejorando la lírica de los episodios.

fantomas1
Su cariño por la obra de Bertolt Brecht enfatiza la cultura de Fantomas

Mientras Cortázar, junto con su pareja (Ugné Karvelis), viajaba a Chile, maravillado por el triunfo del socialista Salvador Allende, en México Editorial Novaro despojaba del personaje de Fantomas a Mendizábal y Lara, registrándolo ante derecho de autor como propiedad de la empresa. Con un nuevo equipo artístico, formado por Gonzalo Martré (que tenía mayores ambiciones literarias que otros guionistas que pasaron por el título) y Víctor Cruz, Fantomas vivió sus mejores años y protagonizó sus más recordadas historias.

En 1975 Fantomas ya era una de las revistas más populares en México, vendiendo cantidades enormes de ejemplares a la semana. La fama de la historieta no impedía a Martré acumular en cada nueva entrega de la serie más referencias literarias, sobre todo citas de obras que soltaba Fantomas a la menor provocación, lo que, de acuerdo con el guionista, ayudaba a crear la sensación en el lector de que el héroe era una persona muy culta. Todas las referencias eran explicadas en notas al pie de página que podían conducir a los lectores a las fuentes originales de las mismas.

fantomas6
Fantomas conversa con Octavio Paz

Por su parte Cortázar ya era para ese año una luminaria del panorama literario latinoamericano, acumulando reconocimientos por su singular estilo y participando activamente en pronunciamientos y actos a favor de los derechos humanos y la autodeterminación de América Latina. Además, en 1975 el escritor argentino pisó por primera vez suelo mexicano –a pesar de tener un cuento previo La noche boca arriba, ambientado en nuestro país– para atender asuntos con Siglo XXI, la editorial que publicaba sus obras aquí.

La fama de Cortázar lo volvió una figura a seguir para Martré, quien ya comenzaba a incluir en el cómic como un elemento recurrente a personajes reales como extras que dotaban de mayor profundidad a la historieta. Ejemplo de lo anterior es la cotidiana aparición en las páginas de Fantomas del “sabio Monsiváis”, un joven Carlos Monsiváis que aparecía regularmente apoyando al héroe en sus misiones.

fantomas7
México es un país de amplios lectores en el mundo de Fantomas

En 1975 Editorial Novaro publicó La inteligencia en llamas, un número de Fantomas que se volvió un clásico en la historia de los cómics en México.

En esa aventura, cuyo nombre hace referencia a una línea del poema Muerte sin fin de José Gorostiza, todo inicia con una extraña desaparición en las bibliotecas más importantes del mundo de títulos emblemáticos de la literatura universal, las primeras ediciones de los principales libros de Chesterton, H.G Wells, Proust, Víctor Hugo, Petrarca y Dante. Con el paso de los días nuevos libros desaparecen, hasta casi acabar con todos los libros del mundo. Además, los escritores más importantes del panorama mundial están siendo amenazados con sufrir una muerte violenta si es que deciden volver a publicar.

fantomas9
Nadie se escapa de ser culto para Fantomas.

Es ante este panorama catastrófico que Fantomas acude a una serie de amigos del mundo de las letras: Alberto Moravia, Susan Sontag, Octavio Paz y Julio Cortázar. Cada uno de ellos le plantea su situación particular al enmascarado blanco, quien después de escucharlos decide combatir a los villanos que se encuentran detrás de la extinción del placer de la lectura: una secta fundamentalista.

fantomas3
Cortázar se reía de que en la historia lo pusieran en Barcelona y no en París, donde residía

Luis Guillermo Piazza, un argentino que trabajaba como corrector de estilos de Novaro, obsequió uno de los ejemplares de La inteligencia en llamas a Cortázar, quien quedó fascinado con el número.

Como forma de agradecer la cortesía, el escritor de La vuelta al día en 80 mundos escribió el folletín Fantomas contra los vampiros multinacionales donde utiliza a la historieta mexicana como pretexto para narrar de forma autobiográfica su sentir por su experiencia como parte del Tribunal Russell II, que buscaba definir responsables de los crímenes y violaciones de los derechos humanos que se realizaban en países de Latinoamérica, pero que no llegó a nada.

fantomas4
Varios de los dibujos de La inteligencia en llamas se usaron para ilustrar la primer edición de Fantomas vs los vampiros multinacionales

Al inició de su relato, Cortázar camina por las calles de Bruselas, donde observa un puesto de revistas que llama su atención:

“—Señora —dijo estupefacto el narrador después de echar una ojeada al kiosko—, aquí lo único que se ven son publicaciones mexicanas.

—Qué le va a hacer —dijo resignadamente la señora—, hay días en que pasa cualquier cosa.”

Cortázar, dentro de su cuento, adquiere una historieta, la cual resulta ser un ejemplar de La inteligencia en llamas de Fantomas, la cual lee y lo lleva a diferentes reflexiones en su viaje en tren en el que, en un punto, se encontrará con Fantomas.

fantomas8
Stirner, el lider de los villanos que quiere acabar con los libros. ¿Referencia a Max Stirner?

Sirva como despedida de este escrito, las propias palabras que Cortázar dedica al mundo del cómic en su obra:

“Las revistas de tiras cómicas tienen eso, uno las desprecia y demás, pero al mismo tiempo empieza a mirarlas y en una de esas, fotonovela o Charlie Brown o Mafalda se te van ganando, y entonces FANTOMAS. La amenaza elegante, presenta”.

vía Revista Replicante

fuente Mundo Fantomas

temas